Que emocionante es ver la Luna llena
iluminando todos los rincones,
y mirarla de todos los balcones,
en el cielo, magnífica, serena.
Es deslumbrante de verdad, la Luna
pues no hay otro lucero ni otra estrella,
que se parezca o se asemeje a ella,
porque es nítida y bella cual ninguna.
Cuántas veces en madrugadas gratas
a la luz de la Luna cuan clarita,
enamorados dimos serenatas.
Cobijadas por la noche lunada
acudíamos a la primera cita,
con nuestro amor, con la mujer amada.
Acf
