Campos Ortega Romero
En la cotidianidad de la vida hay una habilidad que nos produce grandes beneficios en el entorno social: Saber expresar los sentimientos y las ideas, asertivamente: “expresar pensamientos y sentimientos de manera clara y respetuosa, sin herir a los demás”, de esta manera, podemos comunicarnos mejor, acercarnos a otros y fortalecer nuestra relación con ellos, bajar el nivel de conflicto y hasta liberarnos del estrés que nos producen los malentendidos.
En la mayoría de los casos, hemos aprendido a esconder nuestros verdaderos sentimientos y pensamientos al momento de relacionarnos con los demás, ya sea porque no queremos afectarlos, porque tememos el rechazo, o queremos complacerlos, o simplemente porque creemos, que lo que pensamos y sentimos, no es suficientemente valioso para decirlo.
Una relación saludable requiere de una buena comunicación, que sea positiva, asertiva, empática: “constituye una forma de relacionarse con los demás que implica escuchar y comprender sus sentimientos y perspectivas” y sobre todo subjetiva, es decir, que se base en los hechos, sin caer en el juicio del comportamiento de la otra persona, o sin mostrarnos como víctimas absolutas del otro, y atreviéndonos a expresar lo que, en realidad, quisiéramos que sucediera.
Para conseguirlo, es importante mostrarnos en todo momento, dispuestos a conversar, a aclarar, a explicar o a entender lo que ambos o todos los integrantes del grupo, pensamos, sentimos o queremos expresar para ponernos de acuerdo y juntos buscar la solución a los dilemas y seguir adelante potenciando el bienestar de la relación o del trabajo en equipo.
Para evitar los malentendidos se hace imperativo, promover el dialogo: recordamos que la comunicación, es una calle de doble vía, que consiste no solo en hablar, sino también en escuchar, sin interrumpirnos o defendernos, para no dejar al otro expresarse con libertad. Muchas veces nos sucede que creemos saber mejor lo que la otra persona está pensando o sintiendo realmente. Deje de suponer y dele la oportunidad que buscamos para nosotros de expresarse por sí mismos.
Evite las generalizaciones: con una gran facilidad y frecuencia, caemos en el error de generalizar, con frases como: “Tu siempre…”, “Es que nunca…”, “Esto siempre se repite…”, “Todo el tiempo ha sido lo mismo…”, olvidando todo lo positivo que también ha habido entre nosotros, y pasando por alto la intención que tengan el otro de aclarar y resolver lo sucedido. El pasado negativo, no podemos usarlo como un punto de referencia si queremos darnos otra oportunidad.
Hágase comprender: es probable que la otra persona no hable el mismo lenguaje que usted y que por esta razón no haya sido fácil lograr la comunicación. Le sugerimos que le pida que le escuche, mientras usted habla con claridad y sin agresividad. Aclarar cuál es su intención y expresar su deseo de llegar a acuerdos para resolver cualquier malentendido que exista entre ustedes.
Evite hacer demasiados reclamos: es posible que, si se siente atacado o herido por el comportamiento o los comentarios de la otra persona, busque resaltar sus errores o sus faltas, sin darse cuenta de que, al actuar de esta manera, la otra persona se cerrará a la comunicación. Enfóquese en hablar sobre un punto a la vez, buscando en todo momento aclarar, conciliar y resolver.
Utilice la comunicación no verbal, como el lenguaje corporal y las expresiones faciales, juega un papel crucial en la transmisión de mensajes claros. Asegúrese de que su lenguaje corporal coincida con sus palabras para evitar confusiones. Por ejemplo, si está afirmando algo importante, mantenga una postura abierta y un tono de voz seguro. La congruencia entre lo verbal y lo no verbal refuerza su mensaje y ayuda a prevenir malentendidos.
Como conclusiones, anotamos: evitar los malentendidos en la comunicación requiere práctica y atención consciente a cómo nos expresamos y escuchamos a los demás. Al practicar la escucha activa, ser claro y conciso, utilizar la comunicación no verbal, evitar suposiciones, practicar la empatía y revisar el mensaje, puede minimizar significativamente los malentendidos y mejorar la calidad de sus interacciones. Estas técnicas no solo le ayudarán a comunicarse de manera más efectiva, sino que también fortalecerán sus relaciones personales y profesionales.
Finalmente anotamos que hablar desde la voz asertiva que preserva sus necesidades y respeta las necesidades de los demás, construyendo un contexto favorable para comunicar y de esta manera llegar a una verdadera comunicación. Así sea.
