El presidente Klaus Iohannis anunció su dimisión anticipada para evitar un proceso de destitución impulsado por la oposición ultraderechista.
Tras la anulación de las elecciones de diciembre, el Tribunal Constitucional permitió su permanencia interina hasta la toma de posesión del nuevo presidente.
Crisis política: Su continuidad fue cuestionada por la oposición, que impulsó su destitución, lo que podría haber desencadenado una crisis institucional.
Consecuencias: La presidencia interina quedará en manos del presidente del Senado, Ilie Bolojan, hasta los comicios del 4 de mayo.
La situación se agrava tras la victoria en la primera vuelta del ultraderechista prorruso Calin Georgescu, quien irrumpió en la política con una campaña viral en TikTok.

