El ají, un ícono de sabor en la cocina y también en la salud

Verdura presente en diversidad de platos.

El ají, símbolo indiscutible de la gastronomía ecuatoriana, es mucho más que un condimento; es un ingrediente que lleva siglos enriqueciendo nuestra cocina. Detrás de su sabor picante, que reta al paladar con su ardor, se esconden múltiples propiedades medicinales que hacen de este fruto un botiquín en miniatura.

Circunstancias

En Ecuador, según datos del INEC, existen 9 variedades reconocidas de ají, como el criollo, rocoto rojo y habanero, cada uno con características únicas que se adaptan a diferentes preparaciones.

Según el chef Diego Albán, «si hay un producto que ha estado presente desde nuestros orígenes es, junto con el cacao, el ají (capsicum annuum). Desde su descubrimiento, este ingrediente esencial cruzó continentes y conquistó paladares, a pesar de su picor».

Pero el ají no solo brilla en platos salados. Innovadoras preparaciones como mermeladas de ají, helados y chocolates con un toque picante han transformado este ingrediente en un protagonista de la repostería ecuatoriana, sorprendiendo a quienes buscan combinaciones exóticas.

En la actualidad, se conocen más de 250 variedades de ají en el mundo, clasificadas, según su nivel de picor en la Escala Scoville. En Ecuador, esta diversidad permite una constante exploración culinaria, desde salsas tradicionales hasta fusiones que combinan frutas locales con picantes exóticos.

Es así como, con su versatilidad y riqueza histórica, se erige como un símbolo de la creatividad culinaria ecuatoriana. Este ingrediente, que ha viajado a través del tiempo y los continentes, es mucho más que un elemento picante; es un puente entre el pasado y el futuro de nuestra gastronomía. Su capacidad de reinventarse en recetas innovadoras demuestra que la cocina ecuatoriana no solo honra sus raíces, sino que también mira hacia adelante con ingenio. El producto puede estar en los platos emblemáticos como el ceviche, la fanesca, el seco de pollo, las empanadas de verde y el locro de papas, donde su toque picante y característico eleva el sabor a otro nivel.

Beneficios

Detrás de su sabor picante, esconden múltiples propiedades medicinales, por ejemplo, es reconocido por sus propiedades analgésicas. Esto se debe a la capsaicina, compuesto activo del picante que solo irrita los paladares mamíferos y que ha sido incorporada en el tratamiento de lumbalgias, dolores neuropáticos y enfermedades relacionadas con la diabetes. También, a través de estudios, han encontrado que este componente puede eliminar células cancerígenas en el pulmón y el páncreas sin dañar otras células, según la especialista en Medicina General, Stefany Valeria Calvas.

“Al ser rico en vitamina C, potasio, magnesio y hierro, pareciera que el ají pudiera ser remedio para todo. Sus propiedades medicinales abarcan desde la estimulación del apetito hasta la cura de la depresión”, afirmó.

Añadió que, según una investigación en la Universidad de Toronto, sus semillas, ricas en ácidos poliinsaturados, pueden ayudar a disminuir el riesgo de trombosis. Y aunque hay muchos mitos alrededor de lo perjudicial que puede resultar el consumo del picante para el sistema gástrico, la verdad es que su alto contenido de fibra vegetal favorece la movilidad intestinal y estimula la secreción de jugos gástricos que ayudan a prevenir la gastritis.

En definitiva, como con cualquier producto su consumo debe ser moderado, pero tampoco excluido —por sus beneficios en la salud—. (I)

Croninúmero

Según datos del INEC, en Ecuador existen 9 variedades reconocidas de ají, como el criollo, rocoto rojo, habanero…