Entre utopías y polarización

POR RUY FERNANDO HIDALGO MONTAÑO

Los recientes comicios electorales nos han dejado lecciones y han reafirmado cosas que quizá ya sabíamos, como la apatía que siente el pueblo de acudir a las urnas a consignar el sufragio, esta apatía tiene muchos fundamentos; al pueblo le han engañado tanto, que ya no confía en ninguno de los aspirantes a la primera magistratura del país. Se ha comprobado una de las polarizaciones más marcadas de nuestra historia republicana, lo malo es que esta división se da por odio de tipo personal y no por temas de patria, se da por revanchismo, más no por asuntos que deberían ocupar nuestra total atención. Deberíamos preocuparnos por los 750 compatriotas fallecidos en enero de este año, nos seguimos desangrando de sangre inocente en enero también cayeron víctimas de la violencia de 63 niños.

Da la impresión que hemos normalizado las muertes violentas, los noticieros están repletos de malas noticias que de momento nos matan la ilusión de que algo puede cambiar, pero yo les invito a que nos aferremos al sueño y la utopía de seguir creyendo que suceda el milagro que despierte la conciencia de nuestra gente y permita rescatar su parte noble y buena. Muchas veces nos fijamos en tragedias y situaciones complicadas que viven países hermanos y no reparamos en lo que está pasando ahora mismo frente a nuestros propios ojos, gracias a Dios vivimos en una ciudad que aún no ha sido muy tomada por el hampa organizada, pero que esto no limite la capacidad de mostrarnos empáticos ante el dolor que siembra la muerte en provincias hermanas, que sienten todo el rigor del narco incrustado en sus estructuras sociales y en el poder político.

Pero este comentario, pretende traer esperanza e inventar quimeras y utopías para sobrevivir en un país que se quiebra fragmentado, dividido, por unos cuantos que quieren mantener sus privilegios a costa del sacrificio de una clase oprimida y empobrecida por ellos, para ello necesitan del poder político, porque el poder económico ya lo tienen, el poder mediático también lo tienen subsidiando a comunicadores de poca talla moral, que mienten a sus seguidores convirtiéndose en serviles cajas de resonancia de lo que les dicta su jefe.  

Mantengamos intacto el sueño de sacar al Ecuador del estado de postración al que lo han llevado quienes solo buscan generar beneficios personales o de su grupo, hagámoslo trabajando con honestidad desde nuestras trincheras, pensando que se trata de los que vendrán que no merecen el oprobio de haber perdido la patria, sino la herencia digna de haberla recuperado, soberana y altiva.