Tres versos y justicia

Por: Sandra Beatriz Ludeña

Cuando pienso en justicia veo la profundidad y esto me lleva a la poesía. Para enlazar estos temas, se trasciende las cosas que nacen, se engendran y mueren. Pensar en justicia es ir a raros universos alternos, por esto, aquí junto cosas magníficas con comunes, y esta osadía muestra la impensada explosión de neuronas, al analizar versos y justicia. Para ello, estos tres versos del libro Zohar, escritos en arameo; trataré de traducir su profundidad.

El primer verso: “Be ‘itoreuta de’letata”, “itoreuta dele’ ela”. Que afirma: “Si despiertas desde abajo, recibirás desde arriba”. Es poderoso, su forma reiterativa “itoreuta” que es “despertar” en el diccionario “Léxico Hebreo-Español, Arameo-Español y Español-hebreo, Español-Arameo” de Pedro Ortiz Valdivieso, en la “Colección Teología Hoy”. Colombia (2004).  Deduciendo el principio: “Lo superior no puede influenciar a nivel inferior, sin que éste antes lo pida”.

Por esto, el maestro no puede influenciar al alumno, sin que antes no haya aparecido un signo en éste. “Cuando el discípulo esté preparado, aparecerá el maestro”, pues, sin demanda para recibir desde abajo, no se puede dar desde arriba. Jesús nos instruyó: “Pedid y se os dará…” Matero 7, 7-12.

Si lo aplico a la justicia: “Con el despertar desde abajo, el despertar desde arriba”, se nota la congruencia en el cielo como en la tierra, acá, al juez no le es permitido dar más de lo que se le pida. (en Derecho, Principio de Congruencia). Por lo dicho, tanto si soy dador o receptor, el verso es claro, el proceso despierta desde abajo, para que se pueda dar desde arriba, es justicia divina.

Segundo verso: “Man de iu zair iu rab, man de iu rab iu zair”, vierte: “Aquel que es pequeño, es grande”, y “aquel que es grande, es pequeño”. Nos dice: “que la grandeza viene de la vulnerabilidad”, pues el poder no está en las fuerzas terrenales. Pero, el humilde, empoderado del perdón, aunque se vea débil, y en el sistema engañoso lo muestre perdedor, para el verso del Zohar es grande. Mientras que, el arrogante que busca la razón a fuerza, ante lo superior es pequeño. El principio afirma lo espiritual contrario de lo mundano. Jesús lo dice así: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados” Mateo 5: 6.

Finalmente, el tercer verso es increíble: “Kad itkafia sitrá ajará aletata”, “kad istalak yekara de ‘kudsha  brij hule ‘ ela”. Este verso es sabio, pues, instruye: “Cuánto más oscuridad vences, más luz revelas”.

Así como forzamos al lado oscuro (lado del mal) hacia abajo, así se revela y se eleva la gloria del “Santo Bendito Sea”, hacia arriba.  Esto es clave: “la luz se revela a medida que la oscuridad es echada hacia abajo”. Aquí la equivalencia, pues, a más oscuridad vencida, mayor luz.  Jesús lo dice: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12).

Por lo analizado, la poesía de los versos vistos, muestra que el humano ha de pedir y el Supremo lo hará visible; las fuerzas del mal se enfrentan con “Poder del Glorioso”.  Luchamos ante la oscuridad, y a veces renegamos: ¿Por qué tengo que pasar esto?  La poesía del Zohar da esperanza: así como se vence la oscuridad, así pronto hay luz. Así como se disipa la niebla, la justicia prevalece. Dios es poder y la luz más grande.