Leonardo Chamba H.

libres semanales de la ciudad de Loja
De acuerdo con varios autores, “comercialización es poner a la venta un producto”, mientras que otros sostienen que “mercadeo es el conjunto de operaciones que se ejecutan para trasladar un producto desde el productor al consumidor”. Por consiguiente, ambos términos son sinónimos, y, en pocas palabras, el mercadeo de productos agrícolas consiste en las actividades de traslado de los productos de la finca hacia los puntos de entrega o venta (fábricas de alimentos, mercados, supermercados, ferias libres, etc.) para el abastecimiento de los consumidores. Adicionalmente, es necesario conocer otros conceptos relacionados con esta temática, como demanda, oferta, canales de comercialización, empaque y transporte.
Demanda. Es la cantidad de productos agrícolas que los consumidores están dispuestos a adquirir a un precio determinado. Pueden ser frutas, hortalizas, verduras, granos, tubérculos, etc.
Oferta. Es la cantidad de productos que el agricultor dispone para vender a un determinado precio acordado con el comprador (intermediario o consumidor). Por su situación económica los pequeños agricultores están en capacidad de ofrecer únicamente pequeños volúmenes.
Canales de comercialización. Consiste en una cadena que se inicia con el productor y continúa con diversos eslabones, que pueden ser: un intermediario que compra directamente en la finca, un acopiador que recolecta un determinado producto, un mayorista que traslada la mercancía a la ciudad, el detallista, que vende en el mercado de abastos o en una tienda de barrio, y, finalmente, el consumidor, que adquiere el producto para la alimentación de los miembros de su familia. En síntesis, los tipos de canales de mercadeo agropecuario más conocidos son: 1) productor – consumidor; 2) productor – intermediario – consumidor; 3) productor – transportista – detallista – consumidor; 4) productor – intermediario – mayorista – detallista – consumidor.
Envase. Es el recipiente en el que se colocan los productos agrícolas para ser trasladados de la finca a su lugar de entrega. En la provincia de Loja, en décadas pasadas se transportaban los productos desde las haciendas a la ciudad en acémilas, costumbre que paulatinamente ha ido desapareciendo con la construcción de los caminos carrozables. En la actualidad, el INEN ha creado normas sobre los envases en los que se deben transportar los productos agrícolas, del campo a la ciudad, en forma similar a la exportación hacia los mercados internacionales. Para frutas de mesa (fresa, mora, uva) el envase más aconsejado es el canasto plástico (50 cm de largo, por 35 cm de ancho y 15 cm de alto), el cual permite acomodar una capa conveniente; mientras que los granos son envasados en sacos de yute o plástico, los tubérculos y bulbos (papa, cebolla colorada, ajo), en costales de plástico con malla, cada uno con el peso de un quintal (45,36 kg). Se debe recalcar que, los productos que van a ser transportados a los mercados deben previamente estar clasificados, envasados y pesados (en la poscosecha), para que puedan ser manejados de manera apropiada y expendidos en forma organizada a los usuarios.
Transporte. El transporte de productos agrícolas frescos desde el punto de origen hasta el lugar de venta requiere de muchos cuidados, porque son artículos propensos a sufrir daños físicos, químicos y también de contaminación microbiana. Por ello, se deben tomar en cuenta las siguientes recomendaciones: todos los vehículos de transporte deben ser adecuados para tal fin y estar en buen estado, bien mantenidos y limpios; antes de subir la carga, inspeccionar los camiones y embalajes en busca de residuos, tierra y malos olores; no transportar productos agrícolas frescos en un camión que haya sido utilizado para transportar animales vivos, partes de animales, tierra o químicos; no llevar mascotas en vehículos que se emplean para el transporte de productos agrícolas frescos.
