César Eduardo BRICEÑO TOLEDO
Un barullo de enormes repercusiones, se ha suscitado en el país, luego de las recientes elecciones presidenciales con los resultados que ya conocemos; como es la presumible utilización indebida de los celulares durante el sufragio, que en nuestro país no existe ninguna prohibición. Público es, que actualmente la tecnología, nos abre horizontes inimaginables en el progreso de la humanidad; que nos permita mejorar nuestras condiciones de vida. Una de las curiosidades es la inteligencia artificial. Pero, también puede ser manipulada por personas inescrupulosas con protervas intenciones, como son las electorales.
Con esta experiencia, los países como Estados Unidos, Alemania o Brasil; en los cuales, el sufragio también es secreto, legislaron prohibiendo terminante portar un celular para tomar fotos, en el momento de la votación, so pena de invalidar el voto, ir a prisión o ser objeto de onerosas multas. El gobierno, ha solicitado al CNE emita para la segunda vuelta electoral, una Resolución, acorde con los preceptos constitucionales y al Código de la Democracia; para que los ciudadanos, al momento del sufragio, no porten sus celulares que, en caso de hacerlo, lo depositen con la cédula, en la respectiva mesa, que al concluir el sufragio puedan retirarlos juntamente; con el apoyo de la fuerza pública. Con excepción de poder manejarlos en el escrutinio final de los comicios, para que, sus delegados informen a sus respectivas agrupaciones políticas.
Se aspira que, con esta medida, evitar la sospecha de fraude electoral que se presume hubo a través de los celulares, en el momento de la elección pasada, sobre todo, en las provincias en las cuales impera, los grupos delincuenciales, con el mayor número de homicidios, sicariatos, extorsiones y secuestros; que supuestamente coaccionaron con el “voto violencia” , que se dan igualmente, en Colombia, Brasil o Centro América; para que los ciudadanos, voten por determinado candidato(a) tomen la fotografía del sufragio, y reciban una gratificación económica o alguna prebenda personal o familiar. Los sabidos para las maniobras truculentas del fraude, ya lo hicieron anteriormente con el “voto en cadena”, o “llenar las actas de ausentismo”; en el 2017. Ahora, son los “celulares”. No hay respeto por el secreto del voto, hasta vulneran el silencio electoral, en las plataformas y redes sociales. El CNE debería proporcionar las actas electorales, por igual, a los dos contendores finalistas; imprimir en lugar de 3 actas deben ser 5, a través de los 4.400 recintos electorales. Todos sabemos que, en nuestro país impera la narcopolítica, que se estima maneja alrededor de 30.000 millones de dólares anuales, casi igual, que el presupuesto desfinanciado del gobierno; para sobornar hechos de lesa patria.
