Antonio C. Maldonado V.
Finalmente, el 9 de enero del año 2000, el entonces Presidente de la República Jamil Mahuad, optó por tomar la medida monetaria más radical: eliminar el sucre y pasar al dólar, soslayando la constancia que en la Carta Magna existe hasta la actualidad, ya que el Art. 264 de la Constitución del Ecuador designa al sucre como la moneda nacional y otorga al Banco Central del Ecuador el derecho exclusivo de emitir moneda con poder liberatorio de curso legal; el economista Marco Naranjo dice que Mahuad oficializó una «decisión que ya había sido tomada por los ecuatorianos».
Es necesario rememorar que, en 1884, la Asamblea Constituyente reunida en Quito, en respuesta a la necesidad de establecer la racionalización del sistema monetario, dicta el decreto de creación de la moneda oficial del Ecuador con el nombre de “Un sucre”, la unidad monetaria se ha de dividir en cien centavos, en el peso de una onza de plata fina (0.900 milésimas) será de libre circulación en el territorio ecuatoriano y de uso obligado en todas las transacciones comerciales. Sus características de peso, ley y fino eran las mismas que las monedas de un dólar de Estados Unidos, que circulaban para aquel momento.
La razón para el nombre de la moneda ecuatoriana, propuesta por el Padre Julio Matovelle sacerdote, abogado, poeta y político nacido en la ciudad de Cuenca el 8 de septiembre de 1852, hijo de don Santiago Matovelle y de la señora Juana Maldonado, se deriva de un tributo post morten al Mariscal Antonio José de Sucre, uno de los héroes y precursores de las guerras independentistas que pusieron fin a la dominación española.
Sin haber sido socializada como debió hacérselo con la medida más radical optada por el citado primer mandatario del país Jamil Mahuad Witt, se produjo un descalabro descomunal en la vida en el país, pues, al haber pasado al precio del dólar el sucre, cotizándose en 25.000 sucres por 1 dólar, los ahorros de los depositarios en las entidades bancarias y cooperativas de ahorro y crédito, que en las denominadas pólizas sus propietarios recibían en los plazos acordados los réditos pertinentes; al pasar a la dolarización, por ejemplo, a la época, por una póliza de 100.000 sucres que la entidad bancaria pagaba el 8 o 9% de intereses legales, recibía el beneficiario a su vencimiento, 9000 sucres que dividido para 25.000, la cotización del dólar quedaba en 0,36 centavos de dólar y los 100.000 sucres en 4 dólares norteamericanos.
Lo referido produjo en el conglomerado nacional una serie de conflictos irreparables en los hogares que ocasionaron la migración de los progenitores de preferencia a España por el idioma y los que podían a Estados Unidos de Norteamérica – EE.UU., que actualmente son expulsados de ese país y llegan a su patria por miles, para lo cual como acontece en el nuestro que se lo enfoca desde el punto de vista de proveerlos de un bono temporal para su subsistencia sin enfocar lo más grave que es el envío de millones de dólares desde EE.UU. a sus familiares que no hay quien los haga.
