Día a día nos acercamos a las elecciones de la segunda vuelta. ¿Cómo nos estamos preparando para ejercer este paso democrático? Unos seguramente dirán investigando las propuestas y los programas de las diferentes candidaturas. Otras personas seguirán la campaña electoral en vivo o por las redes sociales. Finalmente, habrán personas que se dediquen, solas o en grupos, a estudiar el pasado de los partidos políticos y de los candidatos. Desafortunadamente la mayoría de ciudadanos, en edad de votar, están en la indiferencia y no les importa la política sin darse cuenta que lo uno no decide lo deciden quienes tienen el poder económico y político.
Para todas las personas que vivimos en nuestro querido Ecuador, tengan o no edad para votar, les presentamos unos fragmentos de las reflexiones de José Mujica, expresidente del Uruguay que nos pueden ayudar a mirar el proceso de la construcción de la democracia desde otros puntos de vista y fueron publicados en el libro “Yo vengo del Sur”, el 17 de febrero en la editorial Siglo XXI:
La vida ha sido extraordinariamente generosa conmigo; me ha dado un sinfín de satisfacciones, más allá de lo que nunca me habría atrevido a soñar, y casi todas inmerecidas. Pero ninguna más que la de hoy: encontrarme aquí, ahora, en el corazón de la democracia uruguaya, rodeado de cientos de cabezas pensantes. Cabezas pensantes a diestra y siniestra; cabezas pensantes para tener siempre levantadas. El semanario Búsqueda tiene una hermosa frase que usa como insignia: «Lo que digo no lo digo como hombre sabedor, sino buscando junto con vosotros la verdad».
Por una vez estamos de acuerdo: lo que digo, no lo digo como campesino sabiondo, ni como trovador leído, lo digo buscando con ustedes. Lo digo buscando, porque solo los ignorantes creen que la verdad es definitiva y maciza, cuando apenas es provisoria y gelatinosa.
Si miran para el costado van a encontrar seguramente algunas caras conocidas, porque se trata de personas que se desempeñan en espacios de trabajo afines. Pero van a encontrar sobre todo caras desconocidas, porque la regla de esta convocatoria ha sido la heterogeneidad. Aquí están los que se dedican a trabajar con átomos y moléculas y los que se dedican a estudiar las reglas de la producción y el intercambio en la sociedad. Hay gente de las ciencias puras, y otra de su casi antípoda: las ciencias sociales; gente de la biología y del teatro, y de la música, de la educación, del derecho y del carnaval. Y en tren de que no falte nada, hay gente de la economía, de la macroeconomía, de la microeconomía, de la economía comparada y hasta alguno de la economía doméstica.
Todas cabezas pensantes, pero que piensan en distintas cosas y pueden contribuir desde sus distintas disciplinas a mejorar este país. Y mejorar este país significa muchas cosas, pero desde el sentido que queremos darle a esta jornada, mejorar el país significa empujar los complejos procesos que multipliquen por mil el poderío intelectual que aquí está reunido.
Sueño con un país en el que los padres le muestren el pasto a los hijos chicos, diciéndoles: «¿Sabes qué es eso? Es una planta procesadora de energía solar y de los minerales de la tierra». O que les muestren el cielo estrellado y los hagan enamorarse de ese espectáculo, para que piensen en los cuerpos celestes, en la velocidad de la luz y en la transmisión de las ondas.
Hay un viejo dicho que reza: «No le des un pescado a un niño: enséñale a pescar». Hoy deberíamos decir: «No le des un dato al niño, enséñale a pensar».
