Fundación “Amalia Torres Jaramillo”

Juan Luna

Ayer, hoy y siempre, la familia es el centro de la sociedad. Su organización, su constitución y su coherencia de vida son la razón de ser de lo que somos. Históricamente, los pueblos más recónditos, como las altisonantes metrópolis nacen, crecen, se transforman y se desarrollan por el ímpetu de sus habitantes.

Quilanga, quizá el último rincón del Ecuador, el cantón más pequeño de la provincia de Loja, distante de la atención gubernamental procura verse mejor cada día con el esfuerzo y la lucha constante de sus hijos-as presentes y ausentes, pues, por su condición y por los mismos procesos de desarrollo social y de aspiración individual, el cantón es de emigrantes, más, como dicen las redes sociales “un día salieron del pueblo, pero el pueblo no salió de sus vidas”.

Así, la tarde del 01 de marzo, en la calle principal del cantón se dio apertura a la fundación de acción social “AMALIA TORRES”, proyecto que nace en el seno de la familia y que sostenidos en la unidad y el amor cristalizan en su añorado terruño tal obra que llena de sueños a los que cohabitamos y, particularmente, a quienes lo necesitan.

¿Quién era Amalia Torres, en cuyo nombre obra nace esta obra de acción social? Quienes disfrutamos de su presencia en la niñez y en los primeros años de juventud, podemos recordad su bondad, su generosidad, su sencillez y humildad para colaborar y trabajar en bien de la familia y de lo que es hoy el cantón. Forjada en el trabajo y en la fe. De estatura pequeña, pero con un corazón desbordante de amor.

Amalia Torres Jaramillo, nace en el hogar de don Tobías Torres Santín y de Senovia Jaramillo. Por los recuerdos un hogar de trabajo y de constancia. Allí, doña Amalia, conforme crecía junto a los suyos, también conoció el amor y contrajo matrimonio con José Antonio Cevallos Luna, juntos procrearon 9 hijos e hijas: Olivia, Julia, Mafalda, Edita, José, Guido, Robert, Ángel y Flor Maritza Cevallos Torres.

Por sus estudios, por su trabajo y por la familia, fueron algunos de ellos migrantes en España Londres, a su retorno, la mayoría de ellos se radicaron entre Quito y Bucay, quedando únicamente dos en Quilanga. Quienes se fueron, siempre velaron por sus padres y por su sagrada tierra. Cada vez que alguno de ellos regresaba a su hogar era fácil decir que estaba en fiesta, la música y el saludo cariñoso a sus paisanos son la mejor expresión de su presencia.

Parecía que la muerte de sus padres los alejaría definitivamente, pero no fue así, al contrario fortalecieron lazos de hermandad y de encuentro. Se proponen formar la fundación, cuya aprobación legal ocurre el 10 de octubre del 2024, siendo su primera presidenta, la menor de todos, Flor Maritza, en cuyas espaldas recae la gran responsabilidad de dar frutos en bien de los más necesitados.

La fundación nace para ayudar a personas en situación de vulnerabilidad por condiciones económicas, de salud y capacidades diferentes, prestarán apoyo a la juventud para promover un espíritu de vida saludable y emprendedora. De cumplirse sus objetivos, seremos testigos de una obra que refleja unidad, solidaridad, justicia social y mucho amor.

La fundación requiere de todos los quilanguenses, la familia Cevallos-Torres da el primer impulso y ellos abren sus puertas a todos quienes quieran integrar el proyecto como socios, adherentes o simplemente colaboradores. Es la oportunidad hoy, de hacer algo por los hermanos y paisanos de forma ordenada, honesta y proactivas.

Felicitaciones honorable familia. El camino recién empieza, seguro tendrán adversidades, pero sólo Dios y su madre, ayudarán a encontrar el camino correcto.