La filosofía y principios que debe de prevalecer en la sociedad de este planeta es el de cuidar y vivir en armonía con la Naturaleza; como el de respetar a la vida misma del ser humano.
No obstante, ocurre todo lo contario. Ahora, en la mayoría de los países del mundo, prevalece las políticas dogmáticas sean de derecha e izquierda, que están causando severos daños a la Naturaleza y a la vida de los seres humanos. La mayoría de la población está viviendo en la indigencia, la esclavitud; los gobiernos de los países irrespetan los derechos humanos, violan las Constituciones y la Leyes. Es un verdadero caos.
Esta realidad también se vive en Latinoamérica y de manera particular por décadas en el Ecuador. Estas dos corrientes ideológicas y políticas de derecha e izquierda, le hacen el juego al sistema imperante. Escuchamos a los “políticos” con discursos que desconocen los problemas y de la realidad en cada territorio del país, son vacíos, sin propuestas viables; son demagógicos, incoherentes, superficiales, que se burlan, engañan y someten al pueblo en temor y miedo.
El pueblo está cansado y ha perdido la confianza de todos los partidos y movimientos políticos y a sus representantes, como de los diferentes poderes del Estado que estar articulados y vinculados en actos de corrupción, y que sólo actúan para favorecerse entre sus grupos de privilegio. Además, son títeres de los Empresas Transnacionales y vinculados con el problema del narcotráfico nacional e internacional.
Estos politiqueros han dejado de lado a la salud, educación, la generación de trabajo y empleo. No les interesa porque quieren tener un pueblo ignorante y enfermo, fácil de manipular, someter y utilizar para saciar sus fines de enriquecimiento desmedido e infame. Existe, además, un abandono total de ejecutar políticas públicas para cuidar a la Naturaleza, evitar el extractivismo minero en zonas de recarga hídrica, humedales, lacustres y manglares; evitar la contaminación del agua; falta de apoyo a la agricultura campesina; y, más bien, hacen prevalecer el despojo y acaparamiento de los territorios, el agua y las semillas; persiguen, judicializan y atenta con la vida de luchadores sociales y guardines del agua y la vida; desarraigan las expresiones propias de costumbre y cultura de los pueblos y comunidades.
Hay politiqueros que negocian entre gallos y media noche a espalda del pueblo con el propósito de recibir prebendas a su favor y su grupo; y, en sus discursos son los acérrimos defensores del pueblo explotado.
Esto tiene que cambiar. El pueblo ecuatoriano está despertando y no permitirá que se continue con esta forma de gobernar. Está demostrado que más del 12% de la población de Ecuador rechaza a los politiqueros de derecha y derecha. Es ahora la tercera fuerza política en el país.
El pueblo ecuatoriano se merece una vida digna, con libertad y que viva sin desigualdad, haya equidad, justicia y bienestar.
Por ello, los actuales finalistas del proceso electoral para la dignidad de Presidente de la República: Daniel Noboa-ADN y Luisa González-CR5, no nos representan y no se merecen nuestro apoyo. Es hora de continuar desde las bases, con autonomía, ir construyendo la agenda y proyecto político, para que el pueblo ecuatoriano sea soberano, digno y libre.
