La importancia de la lid electoral próxima

Campos Ortega Romero

campolin2010@hotmail.com 

Usted se preguntará querida amiga y amigo, cuál es la importancia de las elecciones en la historia de los pueblos, le recordamos que a lo largo de la historia el ser humano ha intentado encontrar la mejor forma de que una sociedad sea representada, debido a que la vida en comunidad conlleva al establecimiento de reglas y con ello a una forma ordenada de convivir. Una de estas reglas que se estableció desde que el hombre y la mujer cohabitaron en el mismo espacio fue el buscar y designar a un líder o lideresa que guiara el quehacer cotidiano de la comunidad y, con ello, que ayudara a dar respuesta a los problemas que se llegaran a presentar. Razones más que suficientes para participar en las próximas elecciones para designar al nuevo mandatario o mandataria del país.

Las elecciones, por lo tanto, pueden ser entendidas como el primer intento formal por romper con la irrisoria manera de colocar a los dirigentes nacionales – entiéndase, monarcas – o con esa forma barbárica de tomar el poder y dejar al pueblo sin brazos ni piernas – es decir, las dictaduras militares-. Importante resulta subrayar que las elecciones no son sinónimo de democracia, pero son la puerta hacia una vida democrática, la ventana hacia la elección de quien debe dirigir al pueblo, el espacio por el cual el ciudadano puede y debe exigirle a su representante que atienda a sus llamados, y una forma en que la élite gobernante y el ciudadano entran en contacto y crean una relación de intercambio positivo.

En resumen, la importancia de las elecciones recae en la poderosa acción que se le concede al ciudadano – hombre, mujer, rico, pobre, negro, blanco, moreno, indígena, etc. – de elegir al gobernante y que no sean los dioses o las armas quienes lo hagan. Las elecciones son la espada de la sociedad, la puerta que se abre para crear instituciones democráticas y, actualmente, la mejor forma para que el ser humano busque y encuentre representación. He aquí la importancia de participar activamente en las elecciones, su voto cuenta para decidir y lograr un Ecuador que desea.

La democracia es una forma de gobierno que reconoce que en la sociedad coexisten ideologías, intereses, grupos sociales diversos, programas y sensibilidades distintas, y que esa diversidad enriquece y anima la vida social. Para que la democracia sea posible son necesarias las elecciones, a través de las cuales la ciudadanía ejerce sus derechos y elige entre diversas propuestas políticas para formar gobierno, integrar una representación nacional y otorgar legitimidad al sistema político.

La igualdad de trato a todas las personas es fundamental para hacer realidad el ejercicio de los derechos político-electorales que hacen posible la intervención efectiva de la ciudadanía en los asuntos y decisiones de la vida pública nacional. La participación política es el elemento central en la vida democrática y no se restringe al acto de votar para elegir a quienes gobernarán y legislarán en un tiempo determinado, sino que incluye el conjunto de actividades implicadas en los procesos electorales y políticos, tales como la promoción de la participación ciudadana, la observación electoral y la participación en la función electoral. Es necesario el ejercicio efectivo de los derechos de ciudadanía, en condiciones de igualdad, para hacer funcional la democracia.

Su voto en las urnas representa el poder popular para exigir  y pugnar por una sociedad democrática y digna, donde quien dirija el país sea capaz y que realmente de soluciones a los problemas que la comunidad  atraviesa, al momento son muchos. Desgraciadamente, la demagogia es una práctica habitual en la política que apela a los sentimientos y las emociones de la población para ganarse su apoyo a través de la retórica. El político usa la demagogia para incentivar las pasiones, los deseos o los miedos de la gente, con el único fin de conseguir el voto.

¿Les suenan estas frases? «No subiremos los impuestos», «por el interés general de los ecuatorianos», «la educación no se toca», «la sanidad y las pensiones son una línea roja que no se traspasará», «si gobernamos, crearemos tres millones de puestos de trabajo», “la salud del pueblo y su presupuesto no se toca” ¿Será que nuestros políticos son profesionales de la demagogia? Usted tiene la palabra con su voto en las urnas. Así sea.