Diego Lara León
A Napoleón Bonaparte le preguntaron, ¿Cuál es el primer paso para educar a un niño? Napoleón contestó que la mejor manera de empezar a educar a un niño es educando a su madre 20 años antes. En el ingreso del campus de una prestigiosa universidad brasileña hay esta frase en un mural: “las sociedades son lo que fueron sus universidades hace 20 años”. A uno de los mas reconocidos ceramistas chinos de la historia le preguntaron, ¿Cuál es la mejor arcilla para trabajar las mas bellas piezas cerámicas?, “trabajar con la arcilla que preparó mi abuelo hace 40 años”, fue su respuesta. Cuando se decide convertir a un desierto en bosque, este bosque estará en todo su explendor en 20 años. Cuando un empresario inicia un proyecto empresarial, sabe que ese negocio será exitoso no antes de 10 años.
Ejemplos como estos hay muchos y podemos pasarnos horas demostrando que nada de lo que hace da frutos “de hoy para mañana”.
Por otro lado, ¿cómo pensar en los resultados a largo plazo, frente a las necesidades del ahora, que deben ser satisfechas en el cortísimo plazo? Ese es el principal dilema de quienes están al frente del Estado en cualquiera de sus dimensiones, o de quienes lideran proyectos empresariales, sociales o familiares. Los recursos siempre estarán en desventaja frente a las necesidades. La economía, por concepto, es la ciencia de la escasez permanente de recursos frente a las necesidades. Es por ello que quienes lideran organizaciones deben solucionar a más de problemas, dilemas. ¿Qué es más urgente, que es más importante? ¿A qué le doy prioridad, a lo urgente o a lo importante?
Hay varias herramientas para tratar de resolver esos dilemas, una de esas herramientas es la planificación. La planificación es un proceso sistemático en el que primero se establece una necesidad, acto seguido, se desarrolla la mejor manera de enfrentarse a ella, dentro de un marco estratégico que permite identificar las prioridades y determinar las acciones a implementar.
Pero la planificación dejó de ser rígida desde hace muchos años, la empresa mas exitosa no es aquella que más planifica, ni aquella que cumple “a raja tabla” su planificación estratégica, la empresa mas exitosa es la que mejor se adapta a las circunstancias, sin perder de vista su misión y su propósito, “no sobrevive ni se desarrollar el mas fuerte, sino el que mejor se adapta”.
Toda esta planificación y su ejecución debe ser liderada por quien está a la cabeza de la organización, pero esta persona no puede ni debe hacerlo todo, además no es experto en todo, nadie es experto en todo, lo que hay es quienes se creen expertos en todo, de ellos huyan, esos son dañinos para la empresa y para la sociedad.
A uno de los CEOs más importantes del mundo, le preguntaron cuál es la clave para que todos los proyectos que lidera sean exitosos. “Usted lo sabe todo”, le dijo un periodista en una rueda de prensa. Este CEO le respondió inmediatamente: “No, yo no tengo ni toda la sabiduría ni todo el conocimiento, lo que tengo es el teléfono de los que saben, y créame los llamo cada vez que necesito decidir algo”. Eso se llama liderazgo colegiado. La sociedad actual, muchas veces deslumbrada por las redes sociales busca líderes visibles y cree que esos líderes visibles son los autores de todo. Cuidado que los líderes caigan en esa tendencia, informar está bien, trabajar y tomar decisiones basadas siempre en lo que la gente quiere escuchar es un grave error.
El futbolista Sergio Busquets es para muchos entendidos en fútbol, el mejor centro campista que ha existido en la historia de ese deporte, un gran director técnico dijo: “cuando ven el partido de fútbol no se lo ve a Busquets, pero cuando se lo ve a Busquets se ve el fútbol”.
No existe una receta mágica ni exacta para tener una gestión exitosa, ya sea en público o en lo privado, lo que sí es un común denominador en un modelo exitoso de administración es: planificar, hacer seguimiento a la planificación, ser flexibles, rodearse de expertos, conocer las necesidades, priorizar las acciones y asignar los escasos recursos de forma equilibrada, no confundir urgente con importante, sembrar hoy para cosechar mucho tiempo después, generar liderazgos colegiados y como lo dije hace unos minutos, huir de los todólogos, respetar a las personas y a la naturaleza (si respetamos a la naturaleza ella nos contará sus secretos y nos brindará sus frutos), ah y por cierto sentir que no lo sabemos todo, “el primer paso para crecer es estar convencidos que no somos grandes”.
@dflara
