Por: Lcdo. Augusto Costa Zabaleta
En 1997, el presidente de EE.UU. Bill Clinton, reprendió confidencialmente al Gobierno chino, manifestándole que su negativa al liberalizar su política, lo situaba “en el lado equivocado de la historia”, sin embargo, desde la crisis global financiera del 2008, se sientan personas de todo el mundo decepcionadas del relato liberal; los muros y las barras de control de acceso, la resistencia a la inmigración y a los acuerdos comerciales, aumenta; gobiernos democráticos en apariencia, socavan la independencia del sistema judicial, restringen la libertad de prensa, y califican de traición cualquier tipo de oposición; los caudillos de países como Turquía y Rusia, experimentan un nuevo tipo de democracia intolerante y dictadura absoluta, y que el Partido Comunista de China “se halla en el lado equivocado de la historia”.
En 2018, hemos dejado a cero los 3 relatos analizados (fascismo, comunismo y liberal), la desorientación nos lleva a ponernos y pensar en términos apocalípticos y con el temor de que se precipite el Armagedón.
La sanción de la de desorientación y de fatalidad inminente se agrava por el ritmo acelerado de la disrupción tecnológica, como el auge de IA y la revolución de la cadena de bloques; que un algoritmo apruebe el presupuesto de un gobierno, o de una nueva reforma tributaria; las revoluciones paralelas en la infotecnología y la biotecnología que reestructuran las economías y nuestro cuerpo y mente; en la antigüedad sabíamos cómo construir una represa y detener la corriente de un río, sabíamos diseñar un sistema de irrigación, pero no teníamos ni idea de cómo diseñar un cerebro.
Es mucho más difícil luchar contra la irrelevancia de la clase social de a pie, qué contra la explotación; la libertad no vale mucho a menos que esté vinculado a algún tipo de sistema de Seguridad Social; los estados socialdemócratas de bienestar se combinaron la democracia y los derechos humanos con la educación y la atención sanitaria sufragada por el estado; los niños hambrientos no tienen libertades; el futuro de Europa y del mundo queda mucho más allá de sus horizontes; la democracia se basa en el principio de Abraham Lincoln: “puedes engañar a toda la gente en algún momento y algunas personas todo el tiempo, pero no puedes engañar a toda la gente todo el tiempo”, creando un torrente autominable de crisis, una oligarquía corrupta puede prolongar su poder indefinidamente.
Sueños nostálgicos parecidos que mezcla vínculos nacionalistas con tradiciones religiosas apuntalan los regímenes en la India, Polonia, Turquía y numerosos países más; el presidente Obama dijo: “a un mundo fuertemente dividido y un último término en conflicto a lo largo de antiguas líneas, de nación y de tribu, de raza y religión” y prosiguió “los principios de mercados abiertos y gobiernos responsables de democracia y derechos humanos y leyes internacionales, siguen siendo los cimientos más firmes para el progreso humano en este siglo”.
