¿Existe algún plan de política preventiva de riesgos?

Benjamín Pinza Suárez

Ya lo experimentamos, ya lo vivimos en carne propia los lojanos con los incendios forestales que azotaron este sector sur de la Patria y nos dimos cuenta que no existen políticas de prevención de riesgos naturales y desastres y peor, un plan de emergencia para reaccionar de inmediato ante estos desastres naturales. Las políticas de prevención de riesgos y desastres naturales tienen el propósito de delinear acciones, tener objetivos y estrategias claras y precisas para actuar con urgencia e impedir la reducción de riesgos mediante una adecuada preparación, atención, rehabilitación y reconstrucción ante desastres invernales o de otra naturaleza.

Las políticas de prevención tienen que ver con la revisión periódica de los lugares más vulnerables de los sectores urbanos y rurales, realizando la limpieza de ríos y quebradas, así como las viviendas y sitios  endebles, evitando la acumulación de escombros y basura; identificando rutas de evacuación y espacios seguros; manteniendo el entorno limpio, corrigiendo el estancamiento y las  vertientes de agua de los canales, de las mangueras, tuberías y tanques de agua potable averiados por el tiempo, que, poco a poco, van erosionando los suelos, ocasionando graves problemas de hundimiento y deslizamiento de terrenos como parece ser el caso del desastre ocurrido recientemente en el Barrio Masanamaca que hasta el momento amenaza con destruir varias viviendas.

Hay un quemeimportismo y un descuido gubernamental intolerable en todo lo que tiene que ver con el mantenimiento, mejoramiento y construcción de nuevas obras para Loja.  Son ocho años de abandono imperdonable. Y como nos han impuesto el miedo para que ninguna autoridad ni nadie reclame y todos justifiquen esa inoperancia diciendo que no hay plata que se la han llevado en aviones súper fantasmas, entonces, que siga la desatención, el abandono y el retroceso de esta Loja, digna de un mejor presente y devenir.  

La ciudad de Loja y Chaguarpamba han quedado hecho un desastre. ¡Cómo nos hace falta tener buenos gobernantes y contar con autoridades bien puestas como las que tiene Cuenca! Todos somos testigos que existen vías carrozables que se han mantenido casi ocho años con derrumbes tanto en la ciudad, en el cantón y en la provincia, con tramos dañados como es el caso de la vía de integración barrial, algunos tramos de la vía a Vilcabamba como el que tenemos aquí no más en Cajanuma; con problemas de deslizamiento de la mesa como el de Nangora y puentes en mal estado que requerían una inmediata reparación. Y qué decir de los puentes bailey de la Argelia y Malacatos que se los colocó ahí como solución permanente, engañándonos como unos auténticos Lojudos, tal como lo hicieron con los ofrecimientos que hizo Moreno, Lasso y Noboa de la vía de cuatro carriles Loja-Catamayo que hasta hoy solo ha sido un engaño más de campaña.  ¡Qué tal! Los resultados están a la vista con el desastre del puente bailey de la Argelia.

Los ejes estructurales que se deben tomar en cuenta dentro de un plan de prevención de riesgos son la planificación, la prevención, la acción y la identificación de áreas vulnerables, a más de la gestión prospectiva, correctiva y reactiva. Al no existir un plan de política preventiva tanto a nivel nacional como provincial, estamos como estamos. No existe la Dirección de Protección Civil, el Ministerio de Coordinación de seguridad, la Secretaría Nacional de riesgos, el Ministerio del interior y si existe el ministerio del ambiente, éste está ocupado en otros asuntos muy rentables para intereses particulares.

De esta manera no se puede mantener una comunicación fluida y directa entre los diferentes entes nacionales, regionales y provinciales, así como con los sitios y poblaciones más vulnerables, a efectos de poder planificadamente intervenir en estas emergencias con el Ministerio de Defensa, la Cruz Roja, la policía, las Fuerzas Armadas y demás entidades encargadas del monitoreo climático y volcánico y poder, a la vez,  organizar brigadas de voluntarios de emergencia en los barrios aledaños a las ciudades y en los diferentes sectores rurales donde se identifican terrenos   expuestos a eventos naturales o antrópicos.

Lo cierto es que, en lugar de que existan políticas de prevención de riesgos naturales, se han interesado en impulsar políticas de persecución a opositores políticos.