El baúl de los recuerdos: Algunos importantes sucesos en Loja: década de 1960

Efraín Borrero Espinosa

A inicios de la década de 1960 la ciudad de Loja contaba con veinte y seis mil habitantes, aproximadamente. Era una pequeña y plácida urbe con su hermoso entorno verde. Casi todos nos conocíamos. Algunas reglas de cortesía y respeto se conservaban siguiendo fielmente las enseñanzas del venezolano Manuel Antonio Carreño, como saludar y ceder el rincón de las estrechas veredas a las damas y a los mayores.

Las retretas que brindaba la banda de la zona militar en el parque central, cada día domingo, constituían una grata tradición. Dábamos la vuelta al parque varias veces al son de la música y era la oportunidad para el encuentro con amigos.
Nuestro alcalde era el ilustre Alfredo Mora Reyes, quien ejercía su segundo mandato por elección popular. La torre de San Sebastián, de treinta y dos metros de altura, en cuya construcción puso todo su empeño, se erigía por todo lo alto como uno de los símbolos emblemáticos de Loja.

En el ámbito político, el insigne lojano Manuel Benjamín Carrión Mora decidió ser candidato a la vicepresidencia de la república en binomio con el prestigioso jurisconsulto Antonio Parra Velasco, en el proceso electoral para elegir presidente de la república llevado a cabo el cinco de junio de 1960. José María Velasco Ibarra, que era el potencial candidato, triunfó ampliamente sobre todos sus contendores.

Recuerdo que durante la campaña electoral el binomio Parra – Carrión visitó la ciudad de Loja. Los candidatos hicieron su ingreso por El Pedestal, que era el camino antiguo a la costa, y luego, en el puente Santa Rosa, que así se llamaba el de la calle 10 de Agosto y Av. Universitaria, desembarcaron del vehículo para caminar hasta el parque central junto a los militantes y simpatizantes de la Alianza Concentración de Fuerzas Populares – Partido Comunista. En primera fila, con bandera roja y al grito de “Parra – Carrión revolución”, Hernán Acevedo, César Illescas, Guillermo Cuesta y Chabaco Armijos, trataban de alentar el fervor ciudadano. La experiencia política de los dos insignes candidatos fue frustrante porque apenas recibieron el apoyo de un 5,9% del total de votos válidos a nivel nacional.

Para entonces ya se había fundado la Clínica San Agustín, primera institución de salud privada en la provincia de Loja, gracias al impulso de Virginia Witt Añazco de Rodríguez y sus hijos: Eduardo José, Máximo Agustín, Ernesto, Virginia y Vicente Rodríguez Witt.

En mi memoria está presente la noche del dieciocho de marzo de 1962 cuando una multitud de gente se aglomeró al pie de esa casa de salud para conocer detalles del inesperado y trágico fallecimiento de “mi doctor Pepito”, como afectuosamente lo llamábamos. La conmoción social por el infausto suceso fue la respuesta al cariño y admiración que la sociedad lojana brindaba a tan ilustre galeno.

También existió la Clínica de Maternidad Loja, creada gracias a la iniciativa y fecundo espíritu de servicio a la colectividad del destacado médico, escritor, periodista y catedrático universitario, Hugo Guillermo González, situada en la calle Sucre y Cariamanga. Con el respaldo de su tía Julia y su madre Margarita, que eran obstetras, pudo plasmar ese ansiado proyecto que mereció el reconocimiento ciudadano.

Sus hijos decidieron rendir homenaje a su ilustre padre convirtiendo ese inmueble en la “Casa La Maternidad”, a fin de que sea un nuevo y funcional espacio para el desarrollo del arte y la cultura en Loja.

El quince de febrero de 1961 se constituyó la Cooperativa de Transportes Loja con 38 socios fundadores. El primer viaje cubriendo la ruta Loja-Quito, en un tiempo aproximado de veinte y dos horas, fue en el año 1971. Hoy es la más grande empresa de transportación interprovincial y binacional de pasajeros y carga del país, para orgullo de los lojanos.
El veinte y tres de agosto de 1962 se funda SOLCA-Loja con el objeto de servir a quienes padecen de cáncer. Se sabe que participó lo más representativo del mundo médico, social y cultural de la ciudad, que acogieron con entusiasmo la iniciativa del doctor Leoncio Cordero Jaramillo, de SOLCA Núcleo de Cuenca.
En su luminosa trayectoria se han sucedido varios directorios presididos por destacados profesionales, que han aportado con su capacidad para constituirla en una de las instituciones más representativas de Loja.
Desde hace algunos años cuenta con un voluntariado que es un verdadero ejército de maravillosas mujeres dedicadas a brindar apoyo a los pacientes oncológicos y sus familias. Su trabajo se basa en la solidaridad y la ayuda social.
Las farmacias eran pocas: la Del Pueblo de los hermanos Puertas; la de Víctor García; la de Carlos Jaramillo y la de Vicente Puertas. Las madres de familia tenían en casa sus propios menjunjes y remedios caseros para curar todo con esas mágicas manos, como la bolsa de agua caliente, el mentol chino y la ortiga para golpes y dolores musculares; el aguardiente alcanforado y las ventosas con vaso de cristal y vela encendida para el malestar estomacal; el café caliente para el dolor de oído; y, la timolina peruana, considerada la “mano de Dios”, para bajar la fiebre y sanar otras dolencias.

Los problemas dentales estaban a cargo del recordado Luis Felipe Guarderas, quien con su taladro mecánico alemán operado con el pie y accionado a través de ruedas, hurgaba las muelas hasta dar con el mal.
En diciembre de 1962 se fundó la compañía TAME como entidad militar, de donde devino su nombre: Transportes Aéreos Militares Ecuatorianos, iniciando sus vuelos a varias ciudades, entre ellas a Loja en un pequeño avión Douglas C-47.

En el campo educativo se destacaron dos importantes acontecimientos: el primero, la creación de la Academia Militar La Dolorosa. La nueva e innovadora modalidad educativa, inédita en Loja, tuvo como referente a la Academia Militar Ecuador de Quito, y su objetivo era disciplinar el carácter de sus educandos e inculcarles el orden, la puntualidad y el respeto, además de la educación humanista.
La Academia, bajo la conducción del brillante sacerdote y educador, Ángel Rogelio Loaiza Serrano, de muy grata y sentida recordación, funcionó en una edificación inconclusa de propiedad de la Curia, situada en la esquina de las calles Bolívar y José Antonio Eguiguren, donde actualmente está el Municipio, y que con anterioridad había sido ocupada por el Seminario Menor San José.

El segundo, el funcionamiento definitivo del Instituto Técnico Industrial y Agrícola Daniel Álvarez Burneo, que comenzó sus labores en octubre de 1962 con sesenta y cuatro alumnos y las especialidades de Mecánica, Carpintería y Agricultura, siendo su primer rector Alfonso Valdivieso Carrión.

El deceso del ilustre lojano, Juan María Riofrío, sexto Obispo de Loja, el veinte y cuatro de junio de 1963, fue un hecho que causó honda consternación ciudadana.

Su larga y catastrófica enfermedad limitó el ejercicio de su función pastoral en los últimos años. Dedicó sus mayores esfuerzos a mejorar las condiciones de vida de la gente pobre. Hombre carismático que fácilmente se ganaba la simpatía de la gente.
En ese año se estableció en Loja la primera entidad financiera privada: el Banco del Azuay, y el primero de julio de 1968 el Banco de Loja, siendo su primer gerente Oswaldo Burneo Valdivieso.

Así mismo, en 1963 se fundaron dos importantes medios de comunicación: Diario La Verdad y la radioemisora Ondas Lojanas, siendo su gestor Rafael Armijos Valdivieso ex Contralor General del Estado, contribuyendo al desarrollo de Loja. Para ello adquirió la casa señorial de José Miguel Carrión Mora, camino al Pedestal.
A la cola de otras ciudades del país se instaló en Loja el servicio telefónico automático urbano. En las casas y oficinas lucían los teléfonos de discado con los cuales se marcaba tres números para llamadas. Inicialmente el servicio era local hasta que en 1969 se implementó el discado directo nacional.

El veinte y cinco de mayo de 1967 se dictó la nueva Constitución del Ecuador por parte de la Asamblea Constituyente, cuyos diputados fueron elegidos luego de la convocatoria a elecciones por parte del Presidente Interino de la República, Clemente Yerovi Indaburu. Los representantes por la provincia de Loja fueron: Juan Agustín Quinde Burneo, Pío Oswaldo Cueva Puertas, Arsenio Vivanco Neira y José Castillo Luzuriaga.

El surgimiento de la televisión en Loja nos hizo soñar en nuevas realidades. Empezó a transmitir su señal como Canal 4 en 1968. Presley Norton, promotor de la creación de varios canales locales en el país, motivó a Walter Jaramillo Zarie, quien trabajaba en el ámbito de la radiodifusión en Guayaquil, para hacer realidad ese emprendimiento televisivo en nuestra ciudad. Desde hace algunos años funciona como UV Televisión.

Como era una televisión local los lojanos nos trasladábamos a Catacocha para mirar en vivo y en directo algún acontecimiento importante, como cuando la misión norteamericana Apolo 11 colocó a los primeros hombres en la Luna, el veinte de julio de 1969; y, luego, los partidos del Mundial México 1970, transmitidos por la televisión peruana que ahí se sintonizaba perfectamente.
Un hecho que incidió en la expansión urbana de la ciudad de Loja fue protagonizado por José Castillo Luzuriaga, nacido en Sozoranga el doce de diciembre de 1922, quien organizó a ciertos sectores sociales de la ciudad de Loja en la Cooperativa de Vivienda 18 de Noviembre, con el fin de urbanizar terrenos de la Fundación Álvarez en el sector de La Tebaida, al sur de la ciudad.

Castillo Luzuriaga, al que se conocía como “Si Juro” por el título de una obra que escribió, se constituyó en un personaje muy controvertido por las acciones que él consideraba de servicio comunitario. Fue perseguido y se mantuvo en la clandestinidad por mucho tiempo; no obstante, el movimiento que lideró logró que la propiedad en La Tebaida, tomada a la fuerza, pueda ser destinada para lotizaciones con propósitos de vivienda.
Uno de los fenómenos naturales más fuertes que castigó duramente a la provincia de Loja, fue la sequía que asoló los campos cuyo punto crítico fue en 1968. La desesperación cundía en la gente, especialmente entre campesinos que se vieron obligados a emigraron por miles a otras regiones del país, como: Santo Domingo, La Concordia, la Independencia y el oriente ecuatoriano. Una terrible realidad que golpeó implacablemente a la economía de la población lojana e incidió notablemente en el decrecimiento demográfico provincial.

Es preciso resaltar que en esa década, concretamente el veinte y ocho de junio de 1968, un grupo de valiosas mujeres conformado por Rosa Serrano de Mora, Alba Cabrera de Ortega, Otilia Espinosa de Lasso, María Esther André de Galindo, Fanny Cevallos de Carrión, Martha Elvira Witt, Fanny Añazco Hidalgo, Melva Carrión Álvarez, Bertha Ortega de Cueva, Julia Hidalgo de Díaz, Leopoldina Vivanco Villacís, Panchita Carpio de Piedra, Lucrecia Vivanco de Martínez, Bertha Palacios de Sotomayor y Teresa Ruiz de Román, bajo el liderazgo de Teresita Mora de Valdivieso, fundaron la prestigiosa Unión de Mujeres Lojanas, la primera organización femenina de Loja, como asegura la distinguida escritora y compositora Magdalena Chauvin Hidalgo, que también integró ese grupo de mujeres siendo aún joven.

Ese suceso hay que destacarlo con caracteres de oro porque fue la semilla que germinó con gran fuerza humana para dar vida a las organizaciones de mujeres que posteriormente se establecieron en Loja, desde cuyas trincheras las lojanas han bregado por visibilizarse; luchar por sus justos derechos y desplegar acciones fecundas en beneficio comunitario.