Llamado a la sensatez y contra el torpe enfrentamiento

Numa P. Maldonado A.

Después del esperado debate entre  Daniel Noboa y Luisa González, que deja muchas desazones  pero donde estaba previsto que los partidarios de ambos candidatos se proclamen vencedores, el clima de post debate se prevé  aún más inquietante. No sólo lleno de falacias y cínicas mentiras y la inusitada competencia por quién miente mejor y con mayor descaro, sino de una violencia e irreflexión tal que fortalece más la polaridad y divida el país.  Confrontación irracional, torpe,  no de ideologías, propuestas  o ideas que conduzcan al bienestar del país, sino la generada por las torcidas conciencias de malvados liderazgos que buscan retomar o fortalecer el poder y acrecentar la riqueza individual del grupo que los sostiene.  Confrontación insana e irracional que divide familias y amistades, pueblos y etnias,  y encerrada en el círculo vicioso de absurdas ideas hábilmente manipuladas por funestos líderes, pierde la capacidad de sensatez y asume el penoso papel de conducir a la sumisión y estupidez a buena parte de la humanidad.

Volviendo al tema, cabe mencionar que los politólogos más objetivos señalan, en líneas generales, que está demostrado que la primera vuelta electoral es más emocional, partidista, dogmática o de voto duro, y por lo tanto poco variable. Mientras la segunda, tiene características de más analítica, crítica y racional, y por consiguiente propicia de rectificar o sostener la decisión.  Y es precisamente de este estrato social de electores, el que las dos candidaturas del actual balotaje ecuatoriano se disputan los votos: en este caso, me da pena y tristeza decirlo, del que es “el menos peor” (Digo esto porque de las 16 candidaturas presidenciales de la Primera Vuelta, los dos contendores actuales no son, precisamente, los mejores: hecho que atestigua la calidad del pasado debate y el clima electoral de los últimos días que tanto nos inquieta.

Por eso mismo es que, arriesgándome a que el llamado a la sensatez y cordura, a la madurez, caiga en oídos sordos, es que me atrevo a emitirlo. Por favor no más polaridad nociva. Hagamos vibrar nuestro nivel de conciencia con mayor positivismo, comprensión, afecto y si es posible amor. Que se aplaquen los odios y resentimientos que no tienen razón de ser. Respetemos la opinión de los otros o discutámosla racionalmente, con ellos, con la seguridad que vamos a aprender mucho de ese intercambio de ideas. Seguro que esta actitud, que requiere voluntad, valentía y madurez, mejorará nuestro nivel de intolerancia, fortalecerá el control de nuestras emociones y nos hará mejores personas. Nos ofrecerá, además, un regala muy valioso, que puede cambiar nuestra vida: subir escaños muy significativos en el nivel de conciencia (más vibraciones intensas y positivas) y, sin duda alguna, mayor capacidad de raciocinio, de verdadero servicio a los demás …. y el Gran Premio: disfrutar de invaluable salud integral.