Las mentes críticas nacen con la lectura

Quilanga, 29 de marzo 2025

Juan Luna

La UNESCO desde 1996 acogió al día 23 de abril como Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor, desde entonces, la celebración ocurre desde 1996 en más de 100 países. Dos objetivos animan esta festividad académica, rendir un homenaje universal a los libros y sus autores, quienes, han impulsado el progreso social y cultural de la humanidad; y, alentar, particularmente a los niños y jóvenes a enamorarse por la lectura para forjar mentes críticas reconociendo las irremplazables contribuciones de quienes nos han precedido y cuya huella permanece.

La lectura, por ende, los libros enfrentan una crisis preocupante, especialmente en los menores, adolescentes y jóvenes que están sumergidos en lo líquido de la internet y las redes sociales. Alejandro Rodrigo, sostiene: “cada vez es más difícil que los jóvenes mantengan el hábito de leer». La distracción de las pantallas y el ritmo acelerado de la sociedad han desplazado esta actividad que, más allá de ser un simple entretenimiento, es clave para el desarrollo del pensamiento crítico, la imaginación y la construcción de valores.

Tomar un libro, leerlo, comprenderlo y divulgarlo enriquece la sociedad, mejora el conocimiento, nos despierta el letargo y nos pone en camino a buscar, a soñar y a construir desde la realidad un nuevo ser humano crítico, creativo, emocionalmente sereno y con una enorme responsabilidad de fortalecer la vivencia de los valores.

La diversidad de formas y estilos de leer se enriquecen con el acceso a la internet y mejora en teoría las posibilidades de  búsqueda de textos y accesos a su lectura de forma gratuita o disminución de costos, capaz de que, junto a la biblioteca física mantengamos una base digital que se ve fortalecida con imágenes, audio textos y el uso de lenguajes propios de las generaciones millennials, Zeta (Centennials), Alfa y la futura Beta, obviamente, sin descuidar las generaciones anteriores de cuyo trabajo y memoria viven las actuales.

Dentro del proceso de transición entre la infancia y la adolescencia, la lectura está vinculada a la fantasía y la creatividad, lo que facilita su acceso mediante historias visuales, más, sin embargo, al empezar las crisis de la adolescencia y su paso a la juventud el interés por la literatura disminuye, muy especialmente en las generaciones Zeta y Alfa nacidas con el fin del siglo XX y el advenimiento de este primer cuarto del siglo XXI (1997-2024), quienes por su propia naturaleza son hiperactivos, irreverentes, impacientes, de más amigos virtuales que reales, adictos a las redes sociales, desafían las normas establecidas, manejan el buen humor y vocabulario generacional, son menos emocionales, amantes de la apariencia exterior, por mencionar algunas.

En medio de esta realidad generacional la lectura en la escuela, colegio y universidad sigue siendo una herramienta fundamental para estructurar el pensamiento y desarrollar la capacidad de análisis, pues, una de las diferencias entre leer y consumir contenido digital radica en el esfuerzo cognitivo que perdura y la instantaneidad del consumo.

Al iniciar abril, el mes del libro, el mes de la lectura animo, particularmente, a los niños y jóvenes a leer sin detenerse, a leer algo que nos construya, que nos permita ser cada día mejores personas, mejores seres humanos, por eso, la lectura debe ser atractiva, ajustada a la entorno y llenarnos de motivación para escribir nuestro propio libro con autonomía, libertad y espíritu crítico.