Por: Sandra Beatriz Ludeña
¿Qué es un trabalenguas? Pues, paradójicamente a su nombre es un acelerador de lengua. En realidad, fue diseñado con la idea de hacer difícil su pronunciación, mas, al exigir que quién pronuncia, tenga cuidado o ponga atención en la dicción, que se repite y se repite, y termina como un destrabe.
Así hay trabalenguas muy pronunciados en el mundo, como el que hoy transcribo: “Tres tristes tigres tragan trigo en un trigal”. De estos se usaban en mi niñez, cuando hacíamos sesiones de trabalenguas entre compañeritas y terminábamos rendidas frente a sus intersticios que nos trababan lengua, pero, que justificábamos con: “el que tiene boca se equivoca”, y nos contradecían con: “el que tiene seso, no dice eso”. Así, los trabalenguas nos han acompañado durante siglos, revestidos de trivialidad, pero, un trabalenguas es cosa seria.
Una construcción de trabalenguas funciona y se define como un acelera-lenguas, es pensada, no es casual, pues, tiene rima interna o aliteraciones que pone retos a quien le presta voz y le pone en lengua. En ese sentido, son ideales para entrenar el aparato fonador y facilitan el habla. Será esa la razón por la que son tan utilizados en la docencia para niños, pero también, son oportunos en las terapias de lenguaje. Quienes se entrenan para hablar en público, no podrán pasar por su formación, sin antes practicar trabalenguas, pues, estos ejercicios ayudan a articular mejor y enfatiza la claridad al hablar.
Respecto a su historia, se dice que los trabalenguas fueron creados en la antigua Grecia con fines políticos, pues estos juegos de palabras permitían perfeccionar el lenguaje, la dicción, la articulación y la memoria. De esta manera, no son solo un juego divertido, son parte de la Literatura, como textos del género lírico; son composiciones poéticas cortas que se rigen por las leyes de la rima, métrica y ritmo. Pero, también son manifestaciones de la cultura popular de los pueblos, que muestran creatividad, humor y riqueza lingüística de cada cultura.
Mas, voy a centrarme en algo que mi interés crítico explota, esto es ver en el trabalenguas una serie de efectos poéticos breves, y su capacidad para elevar el alma en una intensa emoción, afirmando que, toda intensidad emocional es breve, ya que la brevedad siempre guarda relación directa con efecto pretendido; los trabalenguas son la evidencia de lo que afirmo.
Esto de darle al trabalenguas una categoría poética es más que la ligera clasificación, es una tesis aguda, ante la cual me presento con solemnidad, muy convencida, por el factor poético que allí opera. Sobre todo, al conocer que la belleza es el único y legítimo ámbito del poema. Como sé que no faltará ese ojo crítico, muy próximo a mal interpretar, profundizo: cuando hablamos de belleza poética, no se trata de la cualidad, sino del efecto, esto es que, no podemos ver belleza en las letras del alfabeto usado para escribir, sino en la contemplación de lo bello que se produce al contactar la obra y el alma de quien observa, esto es su efecto.
Los trabalenguas que en su composición recurren a rimas, aliteraciones, ritmo, produciendo ese efecto de belleza, en quien pronuncia y en quien escucha. Ese placer que es más intenso, elevado y puro, se ubica a mi parecer, en el nivel de belleza poética; pues cumple con esa norma de todo arte, que es “experimentar a través de la contemplación, lo bello”. De esta manera, el trabalenguas que en principio parece un despropósito, llega a ser un propósito del arte.
Esta peculiar elevación de la que hoy hablo a través del trabalenguas, quizá no ha logrado ser categorizada como debería, por su condición mayormente oral, pero, esto no impide hacerle justicia, aunque sus efectos escapen a otras formas más formales de literatura, donde hay verdad, satisfacción del intelecto, o propósito de pasión, más apreciables en prosa. No obstante, el trabalenguas sigue dando geniales resultados, lo demuestro con una historia, donde se hibrida literatura con teatro y publicidad.
Se trata de un comercial grabado en audiovisual, por el artista lojano Santiago Carpio, quien en los días pasados nos ha consentido con un video publicitario realizado para una empresa lojana y que ya está en circulación, expuesto al público, éste empieza con un trabalenguas: “Manzanilla-hierba-Luisa-cedrón-guayusa-toronjil-menta-orégano-cardamomo-horchata-anís-canela-jengibre-y-jamaica”. Complementando su guion, entre otros elementos descriptivos de historia y beneficios de las hierbas, y la siguiente frase de cierre: “Una aromática infusión viene bien, a cualquier hora del día”. Esto es una verdadera obra de arte que demuestra la paradoja del trabalenguas.
