El cerro Potochuro, un atractivo turístico de El Cisne

El relieve de esta meseta donde se asienta la parroquia rural y noroccidental del cantón Loja, El Cisne, posee una arquitectura vernácula y que en general es muy accidentada ya que la forman una sucesión de cordilleras y columnas de poca altitud.

Y en esta escarpada cordillera, en la que encontramos El Cisne, está erigida La Basílica, de estilo ojival, en honor a la Virgen de El Cisne.

La fiesta de parroquialización es el 01 de mayo y es una oportunidad para los turistas visitar el lugar.

Entrada a la parroquia.
El campo mariano es uno de los lugares favoritos para los selfies y captar el mejor panorama de la basílica.
Alrededor, los puestos de venta ofrecen variedad de dulces y atuendos abrigados.
Al pie de la Iglesia, variedad de quioscos con artículos religiosos como rosarios, velas, efigies, souvenir.
La entrada al Museo Religioso del Santuario de El Cisne es una visita imperdible para enterarse de los inicios de la parroquia y la Basílica. Allí reposan los obsequios de los devotos a la Virgen de El Cisne como: joyas y vestimentas. El costo del boleto de ingreso es de USD 1 por persona adulta y USD 0,50 niños.
Los fotógrafos tradicionales captan el mejor retrato de los turistas.
Recorrer en el tren del peregrino tiene un costo de USD 2 por adulto, y USD 1 por niño.

El Potochuro

Diario Crónica te invita a conocer el cerro Potochuro.

En el barrio La Concha, un rótulo orienta a los viajeros aventureros para llegar a uno de los atractivos turísticos de El Cisne, el ‘Cerro Potochuro’.

Mientras se conversa con los acompañantes y asciende el cerro, encontramos una cruz en la cima.

La cruz en la cima del cerro Potochuro.
La cruz en la cima del cerro Potochuro.

Desde este punto se aprovecha para divisar toda la parroquia y  parte del cantón Catamayo. Su nombre viene de ‘poto’= calabaza (término usado hasta hoy), sirve para llevar agua; y, ‘churo’: caracol (animal relacionado con el agua, igual que la tortuga).