Dos días después de su elección como Sumo Pontífice, el Papa León XIV visitó este sábado 10 de mayo la tumba de su predecesor, el Papa Francisco, en la basílica Santa María la Mayor de Roma. El gesto fue un acto de homenaje y continuidad, acompañado de un emotivo discurso ante los cardenales, en el que se definió como “humilde siervo de Dios” y expresó su deseo de seguir el camino trazado por el papa argentino.
León XIV —estadounidense de nacimiento y nacionalizado peruano— destacó el estilo de vida de Francisco, marcado por la sobriedad y la entrega al servicio. “Debemos retomar esta valiosa herencia de esencialidad y dedicación total”, afirmó, subrayando la importancia de la sencillez en el liderazgo espiritual.
Durante la jornada, el nuevo pontífice también se trasladó a la basílica de Nuestra Señora del Buen Consejo, en Genazzano, a 50 km de Roma, mostrando así su intención de mantener una cercanía pastoral desde el inicio de su pontificado.
En una audiencia con cardenales realizada más temprano en la Santa Sede, León XIV fue recibido con una ovación al ingresar vestido con la túnica papal blanca. En su intervención explicó la elección de su nombre pontificio: “Pensé en llamarme León XIV por el legado de León XIII, quien con su encíclica Rerum novarum fue pionero en defender los derechos de los trabajadores en plena revolución industrial”.
El nuevo Papa, miembro de la Orden de San Agustín, también ha comenzado a perfilar su estilo pastoral. En su primera misa como pontífice, celebrada el viernes, criticó el creciente desplazamiento de la fe por valores materiales como el dinero, el poder o el placer.
Con 69 años, Robert Francis Prevost asume el liderazgo espiritual de más de 1.400 millones de católicos en el mundo. En su primer mensaje desde el balcón de la basílica de San Pedro, habló en italiano y español, dirigiendo un saludo especial al pueblo de Chiclayo, Perú, donde ejerció como obispo y donde —como él mismo reconoció— forjó su vocación y compromiso pastoral.

