Con una emotiva misa en la Escuela Militar Eloy Alfaro de Quito, Ecuador despidió este domingo 11 de mayo de 2025 a los once militares asesinados durante una emboscada mientras ejecutaban un operativo contra la minería ilegal en la Amazonía. El ataque fue atribuido a los Comandos de la Frontera, grupo disidente de las extintas FARC, presuntamente vinculado a redes criminales.
Los féretros, cubiertos con la bandera nacional, fueron colocados en una capilla ardiente a donde llegaron por vía aérea desde la zona selvática donde ocurrió la tragedia. En la ceremonia, el ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo, los calificó como “héroes que sabían que podían perder lo más preciado al estar en la primera línea de batalla”.
“El ataque no fue solo contra 11 militares, sino contra los 18 millones de ecuatorianos”, dijo Loffredo, quien llamó a intensificar la lucha contra el crimen organizado. “Este es un recordatorio de que estamos en guerra”, subrayó.
El hecho ocurrió en Alto Punino, una zona fronteriza entre Napo y Orellana, donde operan campamentos de minería ilegal. Allí, uno de los equipos de la Brigada de Selva 19 Napo fue emboscado con explosivos, granadas y fusiles. Once militares murieron y uno resultó herido; también se reportó un integrante del grupo armado fallecido.
El comandante del Ejército, Henry Delgado, señaló que los Comandos de la Frontera, aliados con el grupo criminal Los Lobos, fueron los autores del ataque. Entre los fallecidos hay dos oficiales y nueve soldados.
El presidente Daniel Noboa decretó tres días de duelo nacional, nombró héroes nacionales a los militares caídos y aseguró que “el crimen no quedará impune”. La Fiscalía inició una investigación previa por terrorismo.
Este atentado ocurre en el marco del “conflicto armado interno” declarado por Noboa en enero de 2024 contra grupos criminales vinculados al narcotráfico y la minería ilegal.

