Homo deus: superar la muerte, hasta la vida artificial

Por: Lcdo. Augusto Costa Zabaleta

La historia estudia el pasado no con la finalidad de repetirlo, sino con la finalidad de librarnos del mismo.

Las materias primas y la energía pueden agotarse: cuanto más las usamos, menos tenemos. El conocimiento en cambio, es un recurso en aumento: cuanto más lo usamos, más tenemos.

Yuval Noah Harari, profesor de historia de la universidad Hebrea de Jerusalén; Bestseller del New York Times, en su colosal obra “Homo Deus” y sus capitales interrogantes: ¿Hacia dónde nos dirigimos?, ¿Cómo protegernos del mundo de nuestros poderes destructivos?; es autor de prestigiosas obras como: “Homo Deus”, “De animales a Dioses”, “21 lecciones para el siglo XXI”, etc.; a continuación, en estricta razón de expandir tan selectos pensamientos, y ratificar a los lectores, de que lectura es esencia y es el puente eterno que cimienta la cultura en la humanidad, me permito participar lo más selecto de la obra “Homo Deus”, a la que su autor la califica como “Breve historia del mañana”.

A través de miles de años, los problemas del hambre, peste y guerra permanecen invariables, problemas acuciaron a los pobladores de la China del siglo XX a los de la India medieval y a los del antiguo Egipto; muchos pensadores y profetas  concluyeron que la hambruna, la peste y la guerra, eran parte integral del plan cósmico de Dios o de nuestra naturaleza imperfecta, y que solo el final de los tiempos nos libraría de ello; en los albores del tercer milenio, la humanidad se despierta y descubre algo asombroso, estos problemas no se han resuelto por completo, pero han dejado de ser fuerzas de la naturaleza incomprensible e incontrolables para pasar a ser y constituirse en retos manejables; “así es como funciona un mundo imperfecto”, con una nueva agenda humana.

En el siglo XXI, la humanidad requiere plantearse preguntas sin precedentes; ¿Qué vamos a hacer con nosotros?, en un mundo saludable, próspero y armonioso; ¿Qué exigirá nuestra atención y nuestro ingenio?, en razón de los nuevos poderes que la biotecnología y la tecnología de la información nos proporciona; pero es menester aclarar respecto a los miles de millones que apenas mal viven con dos dólares al día; que pasa con la actual crisis del Sida en África, o las guerras que arrasan Siria e Irak; para ellos es necesario explorar la agenda humana de las próximas décadas.

Los pobres fallecían en tropel, 2,8 millones de franceses, el 15 por ciento de su población murieron de hambre entre 1692 y 1694; el siguiente año 1695 en Estonia mató el hambre a la quinta parte de la población; en 1696 en Finlandia murieron entre un cuarto y un tercio de la población; Escocia padeció una severa hambruna  en 1695 y 1698 perdieron hasta el 20 por ciento de sus habitantes.

Durante los últimos cien años, los avances tecnológicos, económicos y políticos, han creado una red de seguridad, cada vez más robusta que aleja a la humanidad del umbral biológico de pobreza; aunque una persona pierda su trabajo y todas sus posesiones, es imposible que muera de hambre, seguros privados, entidades gubernamentales y ONG internacionales, lo hacen sobrevivir.