Mis miserias

Calles agujereadas y obscuras

amantes de la Lluvia remilgada

con sus manos roban la amargura

constipadas por las sedas jorobadas.

Pasillos astringentes de inmundicia,

rostros descubiertos por el rayo,

harapos flameando en la malicia

gobernantes inmutables al descaro.

Eres casquivana a los encantos

solares, los lujos y a las monedas

esparcidas por la lluvia ¿cuántos

minerales hay en bocas acedas?

Busco presuroso en la fortuna

estrellar mi aposta sentimiento,

nutrir con legumbres más de una

bodega apiñada de esperpentos.

Pero veo en las calles, desolado

el ingenio traspié del presidente,

las políticas durmiendo de costado,

pisoteando las quimeras de la gente.