Un discurso corto

Diego Lara León

Hoy quiero compartirles uno de los discursos más cortos pero que más enseñanzas ha dejado en el  mundo empresarial.

Brian Dyson fue un gran y reconocido ejecutivo a nivel mundial. Nacido en Argentina en 1936, el Sr. Dyson entró a formar parte de Coca-Cola en 1959 y trabajó durante años en Latinoamérica, el Caribe y México. Entre 1978 y 1983 fue presidente de Coca-Cola EE.UU. y asumió la presidencia de Coca-Cola North America en 1983. Del 1986 al 1991 fue el primer presidente y CEO del grupo Coca-Cola Enterprises Inc. Es decir, fue uno de los presidentes que mas años estuvo frente al gigante de las bebidas gaseosas. Su liderazgo significó un gran crecimiento y consolidación de esta famosa industria a nivel global.

Cuando este referente de la empresa y los negocios decidió retirarse, se organizó una ceremonia de despedida. En este evento asistió lo mas relevante de la industria global.

Todos esperaban un largo discurso, su dilatada trayectoria, sin duda lo ameritaba. Además, Brian, a lo largo de los años se había ganado la fama de gran orador.

Muy por el contrario de lo que todos pensaron, el Sr. Dyson, pronunció el discurso más corto de su vida, pero eso sí, fue uno de los mejores discursos y con un mensaje brutal, que hasta hoy sigue sonando por cada pasillo de Coca Cola y del mundo de los negocios.

Brian Dyson dijo: “Hoy que dejo el cargo de Presidente de Coca Cola, quiero que por un momento imaginen la vida como un juego en el que están haciendo malabares con cinco pelotas en el aire.

Cada pelota, tiene un color y un nombre diferente: Trabajo, Familia, Salud, Amigos, y, Vida Espiritual. Tú, como un buen malabarista, debes mantenerlas a todas ellas en aire.

Pronto te darás cuenta que el Trabajo es como una pelota de goma. Si la dejas caer, rebotará y regresará, unas veces estará más arriba y otras más abajo, pero siempre se moverá.

Pero, las otras cuatro pelotas: Familia, Salud, Amigos y Espíritu son frágiles, como de cristal. Si dejas caer una de estas, irrevocablemente saldrá astillada, marcada, dañada o incluso rota. Nunca volverá a ser lo mismo. Debes entender y aprender a apreciar y esforzarte por conseguir y cuidar lo más valioso.

Trabaja eficientemente, ponte un horario y deja el trabajo a tiempo. Dale el tiempo requerido a tu familia y a tus amigos. Haz ejercicio, come y descansa adecuadamente. Y, sobre todo, crece en vida interior, en lo espiritual, que es lo más trascendental, porque es eterno.

No les estoy diciendo que descuiden el trabajo. Quiero motivarlos a que equilibren las fuerzas. El mejor malabarista es el que es capaz de hacer que todas las pelotas vayan a la misma velocidad y en el mismo sentido, que haya armonía en su movimiento. Pero no se olviden de cuidar más a las que pueden romperse fácilmente.

Shakespeare decía: Siempre me siento feliz, ¿sabes por qué? Porque no espero nada de nadie, esperar siempre duele. Los problemas no son eternos, siempre tienen solución. Lo único que no se resuelve es la muerte. La vida es corta, ¡por eso ámala!.

Vive intensamente y recuerda: Antes de hablar…¡Escucha! Antes de escribir…¡Piensa! Antes de criticar…¡Examina! Antes de herir…¡Siente! Antes de orar…¡Perdona! Antes de gastar… ¡Gana! Antes de rendirte ¡Intenta! ANTES DE MORIR…¡¡VIVE !!”

@dflara