Benjamín Pinza Suárez
Da la impresión que hemos perdido la empatía, reemplazándola por la indiferencia, la frialdad y la indolencia frente a los demás. La empatía es la capacidad de escuchar, comprender y compartir los sentimientos, emociones, pensamientos, experiencias, las urgencias, necesidades y angustias de los demás; es la capacidad de ponerse en su lugar; ponerse en la piel de las otras personas para sentir y entender su dura realidad en la que se encuentran.
Muchos moradores de la ciudad sin agua y demás servicios básicos. La solución no es ir con tanques dejando un poco de agua a la gente y con ello creer que se arregla el problema. Eso más bien es querer tapar, con propaganda barata, la cruda realidad por la que está atravesando la ciudad. Lo correcto es buscar soluciones efectivas, con propuestas bien sustentadas técnicamente y a largo plazo, elaboradas por expertos en esta materia, con el apoyo directo e inmediato del Gobierno Nacional y con el aval respectivo para un préstamo a organismos internacionales que permita arreglar de una vez por todas, esta emergencia vital.
Igual ocurre con el grave problema vial, tanto local, cantonal y provincial. Hasta hoy no se ha escuchado que se hayan reunido las autoridades de Loja para estructurar un plan de recuperación de la calidad vial de la provincia que vuelva a dinamizar la maltratada economía de los lojanos. Todo el ataque se ha lo ha dirigido al alcalde y esas son posturas parcializadas e injustas; pues, ante la situación crítica que está viviendo Loja en su conjunto, la culpa no solo la tiene el alcalde, la tiene también el prefecto y fundamentalmente quien está frente a la gobernación, porque el gobernador o gobernadora es el representante del gobierno nacional en la provincia, y, siendo la primera autoridad de la provincia debe dar la cara, ponerse en primera fila, liderando urgentes reuniones con el alcalde, con el prefecto, con el Ministro de Obras Públicas y Transporte, con los representantes de los gremios de transportistas, de las cámaras, de las universidades y demás sectores sociales para hacer un balance de la crítica situación por la que está pasando la ciudad y la provincia y concretar un plan emergente de remediación de las obras básicas que requiere Loja ante el presidente de la república.
En mi artículo anterior comentaba el caso de Nangora. Hubo mucha negligencia al no haber, desde un principio, podido desalojar la tierra y las piedras que fueron cayendo. Ya cuando los derrumbes fueron mayores y se complicó el desalojo, con poca maquinaria quisieron arreglar lo que hasta hoy no han podido. Y la solución no está en habilitar un solo carril para que los vehículos puedan pasar rápidamente por el temor de que les caiga las piedras. Este tramo es muy vulnerable, con deslizamientos permanentes y más aún, los inviernos venideros agravarán el problema. Mientras tanto, los que sufren las consecuencias son todos los sectores surorientales que ven disminuidas sus economías, sus negocios y sus necesidades de movilizarse de un lugar a otro. Además, es conocido por todos que Malacatos, Vilcabamba, Quinara, Yangana, son lugares turísticos, y, buena parte de los lojanos se desplazan todos los fines de semana a sus fincas, lo cual no deja de ser un aliciente para dinamizar la economía de estos importantes sectores.
Y a propósito de mi artículo de la semana pasada, buenos lojanos preocupados por buscar alternativas viables a esta realidad, me han hecho llegar a través del Ing. Edgar Peña, dos interesantes alternativas que las hago públicas a través de este medio. La primera planteada en el sentido de que el Municipio de Loja declare de utilidad pública el área para realizar la obra, o que los ubique a los propietarios de los cuatro predios en otros lugares adecuados para poder abrir una variante de 300m. de largo y 10m de ancho para uso temporal mientras se estabiliza el talud.
La segunda alternativa, sugiere que, no siendo la vía alternativa la ruta Loja-Catamayo-El Tambo-Malacatos, entonces, hay que recurrir a ese camino carrozable que parte desde el cementerio de Malacatos, al Pedregal y de ahí a la Y de la Merced hasta arribar a la Argelia, con una distancia de 25km. Es responsabilidad del Consejo Provincial y Ministerio de Obras Públicas ampliar esta vía y asfaltarla como vía alternativa directa entre Malacatos y Loja. Las juntas parroquiales de Malacatos, San Pedro de Vilcabamba, Quinara y Yangana deberían de encargarse de hacer la gestión sin perjuicio que la hagan las organizaciones jurídicas de Malacatos. Por ejemplo, la directiva del CONTRY CLUB debería oficiar al Consejo Provincial peticionándole la construcción de esta vía; también debería oficiar a todas las juntas de esta Zona para que se responsabilicen de la gestión. En fin, todos deberíamos ayudar haciendo causa común respecto a solucionar lo más proto este gravísimo problema que nos afecta, por igual, a todos.
