Campos Ortega Romero
A propósito del pedido de remoción del alcalde del cantón, es la segunda petición que enfrenta el burgomaestre al decir del jurista Constitucional Rogel Acaro Romero, la misma que puede ser presentada por un edil o ciudadano, allí actúa la Comisión de Mesa, cuya función es analizar y calificar estos pedidos.
Ante esta realidad reflexionamos que la democracia, donde el poder reside en el pueblo, funciona mejor cuando todos los ciudadanos participan activamente en la vida política. Esto incluye votar, expresar sus opiniones, apoyar a los candidatos que comparten sus valores y exigirles responsabilidad. Acción que implica que cada ciudadano tiene la responsabilidad de contribuir a un gobierno justo y representativo. Si el pueblo no se preocupa por la corrupción, la ineficiencia o la falta de transparencia, es menos probable que haya un cambio positivo. Se reflexiona que la educación y la conciencia política son importantes para que el pueblo pueda tomar decisiones informadas y participar activamente en la vida política. Si los ciudadanos no están bien informados, es más probable que se dejen influenciar por la propaganda o que no se preocupen por la calidad del gobierno.
La calidad democrática se pone en riesgo cuando afecta la calidad ciudadana; las decepciones se reflejan en el desinterés por participar o más grave aun cuando se escucha con frecuencia “que se vayan todos”. Cuando quienes lideran no se han formado para conducir, cuando no entienden que liderar requiere de principios básicos, cualquiera sea el tipo de gestión, las consecuencias son las que la realidad actual nos muestra.
Todo esto sucede porque nuestros gobernantes a quienes hemos elegido democráticamente piensan como políticos y no como gerentes de la administración pública que en verdad son, quienes para colmo solo se rodean de politiqueros que son asignados a puestos para los cuales no están capacitados que por ética no deberían aceptar, pero ninguno lo hace porque carecen de ella. No ha existido un verdadero proyecto económico, social, educacional que genere riqueza a nuestra sociedad para mejorar su calidad de vida, no hay obras de infraestructuras de reciente data culminadas que estén funcionando y produciendo bienestar que con lo generado poderlo reinvertir en la sociedad, estamos sobreviviendo gracias a las obras que se realizaron en las décadas anteriores.
Por otro lado, hay que reconocer que las campañas de desprestigio son el cáncer de la política ecuatoriana, es virtualmente imposible cerciorarse de la veracidad de los candidatos a la política. Esto implica también que, cuando llegue una persona realmente dispuesta a hacer un cambio la comenzaremos a ver a la sombra de los demás, o cualquier “rumor” sobre algún fraude comenzará a surgir y no tendremos más que condenarlo, igual que a los demás.
Reflexionamos que, el Gobierno local y el Pueblo no son entes distintos: Gobierno y Pueblo, en esta democracia, son dos ramas del mismo árbol: nuestra sociedad. Esto nos conduce a la verdad que difícil se asoma: los gobernados también son corruptos.
Consecuentemente, si deseamos un cambio deberemos comenzar a corregir las raíces, ejerciendo y practicando las virtudes. Enalteciendo a quien no comete el acto corrupto y se conduce con transparencia y, al contrario, no enaltecer a quien se corrompe por bienes materiales, señalando lo “listo” que es. En otras palabras, el Poder Reside en el Pueblo. Así sea.
