¿Y quién les dijo que igualdad es sinónimo de equidad?

Diego Lara León

Primer escenario:  Una carrera de mil metros donde compiten un niño de 8 años contra un joven de 19 años, ambos atletas entrenados para este tipo de competencias y los dos con un gran estado físico, el niño tiene una estatura de 1,20 m y el joven mide 1,76 m. ¿Qué atleta tiene mayor probabilidad de ganar?

Segundo escenario: Dos pilotos de autos, altamente entrenados y en su mejor momento deportivo, compiten en una carrera de 10 km sobre asfalto. El primero maneja un auto último modelo, “pura sangre”, equipado y calibrado para competencias de alta velocidad; y, el segundo piloto, conduce un auto de mas de 30 años de antigüedad, de bajo cilindraje y que nunca ha sido calibrado para competencias. ¿Qué piloto tiene mayor probabilidad de ganar?

Las preguntas que acabo de hacer, parecen absurdas, puesto que es obvio que el niño en condiciones normales jamás le podrá ganar al joven en la carrera. El piloto que maneja el carro viejo, en circunstancias estables, jamás le ganará al piloto que maneja el auto de carreras.

Pero, ¿cómo hacer para que aquellos que están en desventaja, tengan la posibilidad de competir? Ahí entra en juego el concepto de equidad.

Si a ambos atletas les damos el mismo tipo de zapatos, estaríamos hablando de igualdad, pero eso no hace diferencia, el atleta adulto sigue teniendo superioridad sobre el niño. Lo que deberíamos hacer es que el niño inicie la carrera muchos kilómetros más adelante que el joven, y lo mismo con los pilotos, eso sería equidad.

Igualdad es dar a todos lo mismo, equidad es dar mas al que mas necesita y menos al que menos necesita, para equilibrar fuerzas. Igualdad es la meta, equidad es la forma de alcanzarla.

Este concepto de equidad es fácil de explicar, pero muchos, sobre todo quienes están y viven en ventaja no lo entienden o no lo quieren entender.

El Ecuador es un país heterogéneo y diverso, es decir tiene muchas diferencias en sus territorios, diferencias de tipo climático, cultural, étnico, de infraestructura, de nivel de vida, de oportunidades.

No es lo mismo, desarrollar un proyecto o medir la calidad de vida en la capital nacional que en una parroquia rural de una provincia fronteriza. ¿Quiénes necesitan más? Quienes vivimos alejados de los “polos de desarrollo”, sufrimos inequidad. Simplemente miren las carreteras que hay cerca de esos polos de desarrollo y comparen con las vías de las provincias más alejadas. “Para muestra, basta un botón”.

¿A quién se le puede ocurrir desarrollar equitativamente los territorios nacionales con leyes planas? Es mas o menos como darle los mismos zapatos al niño y al joven para que compitan en la carrera y pretender que el niño gane la carrera.

Es por ello que históricamente se crearon leyes y organismos regionales adaptados a la realidad de cada territorio. Por ejemplo: la ley de Reconstrucción de la Provincia de Loja, el Fondvial, PREDESUR, el Fondo para Riego, entre otras.

Un gran ejemplo de una ley que generó desarrollo bajo principios de equidad, fue la que propuso el gran lojano Ernesto Rodríguez Witt, quien, en su calidad de Diputado en 1956, logró que se apruebe en el Congreso Nacional, lo que se denominó “la Ley Rodríguez”, que gravó 50 centavos por cada 100 sucres a las exportaciones e importaciones del Ecuador. Esa ley permitió financiar los proyectos viales de Loja – Zamora – Gualaquiza.

Craso error, absurdo error, indolente error, grosero error de quienes, con visión equivocada y desconocimiento absoluto de la realidad nacional, eliminaron de un plumazo los organismos de desarrollo regional y las leyes focalizadas para los territorios más necesitados. El resultado está a la vista, mayor inequidad y mayor desigualdad.

Que nuestros mandatarios y asambleístas analicen la historia y tomen decisiones sabias para proyectarnos al futuro.