Un grito perdido en las vías de Nangora

Marco Antonio Muñoz

El sábado pasado, sentado bajo el sol tibio de Vilcabamba, escuché a mi amigo con el alma encogida. Su voz temblaba al contarme cómo los cierres constantes de las vías en Nangora han destrozado los sueños de comerciantes y vecinos. Cada bloqueo es una herida abierta en el corazón de Loja: familias que no llegan a tiempo, estudiantes que pasan innumerables peripecias para llegar a sus centros de estudio, mercancías que no se venden, turistas que se alejan. Pero lo que más duele, lo que quiebra el espíritu, es la indiferencia!! La desidia de las autoridades es un peso, sí, pero la apatía de nuestra gente, de nosotros los lojanos, es un dolor que cala más hondo.

Mi amigo, con lágrimas contenidas, me confesó que los comerciantes de Vilcabamba, agotados y sin esperanzas, le rogaron que hable por ellos. “Es como si sus voces se hubieran apagado”, dijo, y esas palabras me atravesaron. ¿Cuándo perdimos los lojanos nuestra fuerza, nuestro coraje? ¿Cuándo dejamos de gritar por lo que es nuestro? Esta tierra, cuna de poetas y luchadores, parece atrapada en un sueño profundo, donde el sufrimiento de uno no despierta al otro. ¿Qué nos pasó?

Los números son fríos, pero gritan verdades: en lo que va desde Abril, Nangora sufrió más de 30 cierres, según el Municipio de Loja. Cada interrupción es un negocio que cierra, un niño que no llega a la escuela, una familia que pierde el pan. Las autoridades miran a otro lado, y nosotros, ¿qué hacemos? Bajamos la cabeza, resignados, como si el dolor de nuestros hermanos no fuera también el nuestro. Esta indiferencia nos está robando el alma.

No podemos seguir así. ¡¡Loja merece más!! Merece que nos unamos, que abracemos el dolor de los comerciantes, de los choferes, de cada vecino que sufre en silencio. Que nuestras voces, las de todos, retumben como un solo canto de justicia. Porque si callamos, si dejamos que el miedo o el cansancio nos venzan, no solo perdemos una carretera: perdemos nuestra esencia, nuestra humanidad. ¡¡Despertemos, lojanos, y que nuestro grito devuelva la vida a este pueblo herido!!