Por Ruy Fernando Hidalgo Montaño
Loja está experimentando un retroceso alarmante que indigna a quienes la amamos, este retroceso se manifiesta no solo en la capital provincial, se evidencia también en los 16 cantones y en las 78 parroquias que la integran. Lamentablemente los gobiernos centrales y seccionales siguen mostrando un desinterés absoluto para asignar y gestionar recursos que vengan a paliar esta deprimente situación que es notable a cada paso dentro del cantón y sus alrededores que ahora miran con tristeza el fruto de sus malas decisiones en las urnas.
Loja vive un momento histórico de abandono al menos de lo que yo recuerdo, nunca antes se notó tanta desidia de un alcalde, la ciudad sobrevive sin agua en muchos barrios por días, parroquias cercanas están incomunicadas pese a los constantes reclamos de sus habitantes que no tienen eco en las autoridades correspondientes. Es verdad que la estación invernal se ha prolongado bastante de forma inesperada, pero lo que molesta es la nula capacidad de reacción ante tales eventualidades. Pero no solo el alcalde lleva la batuta en esta sinfonía de desaciertos, es claro que no tenemos un contacto directo con el gobierno, que ponga en conocimiento del poder central, las acuciantes necesidades de Loja, reclamando con altura, pero con altives lo que nos hace falta, siempre nos consuelan con visitas infructuosas de funcionarios de estado que nos prometen soluciones que al final del día nunca se cumplen.
La vialidad de la provincia está hecha pedazos, al igual que la vialidad urbana de nuestra ciudad se halla intransitable en varios sectores, según moradores de los mismos, que ya están cansados de esperar soluciones duraderas a sus justos requerimientos, pero nada de nada. Un gobierno al que le favoreció el voto popular mayoritariamente en esta parte del país, debería mostrar más empatía ante las necesidades de esta tierra sureña, que ahora está acéfala sin rumbo cierto, a la deriva como barco sin timón. Es tanto el nivel de desesperación que tiene el pueblo lojano, que durante un plantón se llegó a anunciar una huelga de hambre para quizás así ser escuchados en sus clamores.
La sociedad se está colmando de tanta desatención, y en algún momento puede estallar para exigir los servicios básicos a los que tiene derecho todo ciudadano que contribuye con el pago de sus obligaciones tributarias, derechos que están siendo abiertamente conculcados, y cuando el pueblo se harta, tiemblan los poderes por muy sólidos que se crean, mis votos porque el futuro de Loja sea de prosperidad en todos los aspectos como lo soñaron nuestros ancestros. Mi ciudad no merece esta suerte.
