La era de la estupidez humana

Benjamín Pinza Suárez

Hay estudiosos de las ciencias sociales que clasifican a las personas en cuatro grupos: los indefensos, los inteligentes, los bandidos y los estúpidos. De estos cuatro grupos, los estúpidos son las personas más dañinas y peligrosas del planeta, más peligrosas que las propias mafias o los militares.  Los estúpidos son capaces de causar los peores daños a una sociedad y su accionar depende de la posición económica y del poder político que tengan dentro de una sociedad.

Hoy, en pleno siglo XXI, supuestamente en la era de la gran civilización, estamos al borde de una nueva estupidez humana, a un paso del desborde de una tercera guerra mundial de insospechadas consecuencias. Lo que está ocurriendo en Gaza, en Palestina, en Irán y en Medio Oriente por parte del régimen sionista de Israel apoyado directamente por EE.UU., es realmente alarmante y conmovedor. Y el Canciller Iraní se ha pronunciado de manera contundente sobre esta alarmante situación, con este mensaje al mundo:” Acabo de regresar de importantes reuniones diplomáticas en Ginebra con la esperanza de avanzar hacia una estabilidad pacífica para Medio Oriente; sin embargo, los acontecimientos de las últimas horas han dejado claro que hay fuerzas empeñadas en arrastrar a nuestra región hacia el caos y la destrucción. Hoy me veo obligado a condenar el ataque brutal de las fuerzas militares de los EE.UU. contra instalaciones nucleares pacíficas en territorio iraní. Estas acciones constituyen una flagrante violación del derecho internacional, de la Carta de las Naciones Unidas y de los principios básicos de convivencia entre los pueblos. Este bombardeo no es un acto aislado, es parte de una agresión sistemática diseñada para desestabilizar nuestra soberanía y frenar nuestro desarrollo científico y pacífico. EE.UU. ha demostrado que es un agente del caos al servicio de intereses ajenos a la justicia y a la diplomacia. Este acto de guerra no solo representa una amenaza directa contra Irán, sino que también lanza una peligrosa señal al mundo entero. Si se permite que un país, por poderoso que sea, ataque a otro con total impunidad, ¿qué esperanzas queda para el resto de naciones? ¿qué futuro puede construirse sobre la ley de la selva? El régimen sionista de Israel ha no satisfecho con su genocidio en casa y su ocupación ilegal en Palestina, ahora busca arrastrar a todo Medio Oriente a una guerra abierta. El pueblo iraní no se dejará doblegar. Somos una nación milenaria que ha resistido invasiones, sanciones, mentiras y sabotajes. Donal Trump quien fue electo con la promesa de acabar con las guerras eternas, ha traicionado no solo a Irán sino a su propio pueblo y, lo más grave, ha llevado a todo el mundo al borde de una catástrofe. Hemos comunicado a todos los organismos internacionales, que esta acción debe ser respondida de forma urgente y decisiva. Irán defenderá su soberanía, nuestras poblaciones y nuestro derecho a existir como nación libre.  Nuestra diplomacia no es una puerta abierta para la humillación. Si nos obligan a elegir entre la humillación y la resistencia, elegiremos la resistencia. No podemos permitir que una nación actúe como juez, jurado y verdugo a su antojo. Si hoy atacan a Irán, mañana pueden hacerlo con cualquier otra nación.  Irán defenderá su honor, defenderá su futuro y lo hará con dignidad y firmeza”.

En realidad, durante mucho tiempo, EE.UU. ha atacado a muchas naciones del mundo incluidos países latinoamericanos. Al respeto de la estupidez humana, el escritor Eduardo Galeano decía con absoluta certeza: “Las guerras mienten, ninguna guerra tiene la honestidad de confesar”, “yo mato para robar”. Las guerras siempre invocan nobles motivos, matan en nombre de la paz, de Dios, de la civilización, de la democracia, y si por las dudas, si tanta mentira no alcanzara, ahí están los medios de comunicación, dispuestos a inventar enemigos imaginarios para justificar la conversión del mundo en un gran manicomio y en un inmenso matadero. William Shakespeare con razón decía que “en este mundo los locos conducen a los ciegos”.  ¡Hasta cuándo seguimos creyendo que hemos nacido para el exterminio mutuo y que el exterminio es nuestro destino?”

Quizás por estos planes guerreristas es que Donan Trump y Daniel Noboa pactaron el 29 de marzo de este año, la otorgación de concesiones estratégicas como el campo petrolero Sacha, la Base militar de Manta, parte del control de las islas   Galápagos y la entrada de corporaciones estadounidenses a sectores claves del territorio ecuatoriano, situación que viola nuestra soberanía. Vivimos la era del mundo al revés. En lugar de que nuestras riquezas nos sirvan para invertirlas en salud, educación, desarrollo agrícola, industrial, comercial, turismo y bienestar social, se las destina a la fabricación de armamento para guerras fratricidas y para el exterminio humano. Nos duele en el alma saber que aquellas naciones que son atacadas perversamente quedan convertidas en cenizas y ruinas. Hoy mismo, no se sabe cuántos niños, cuántos ancianos y personas inocentes mueren de la manera más cruel por la estupidez de los guerreristas. Ya lo dijo John Steinbeck: “Toda guerra es el síntoma del fracaso del hombre como animal pensante”.