El baúl de los recuerdos: El homenaje truncado a Carlos Manuel Espinosa

 Efraín Borrero Espinosa

En sesión del veinte y seis de octubre de 1982, el I. Cabildo Lojano conoció la solicitud suscrita por el Obispo de Loja, Rector de la UTPL, Prefecto Provincial, Vicerrector encargado del rectorado de la Universidad Nacional, Presidente de la Casa de la Cultura, Núcleo de Loja; Rector del Colegio  Bernardo Valdivieso, Rector del Colegio Daniel Álvarez, Rector del Colegio Adolfo Valarezo, Canciller de la UTPL, Presidente del Distrito Judicial de Loja; Presidente del Club de Leones, Presidente del Club Rotario; rector del Colegio 27 de febrero, Gerente de IETEL, Presidente del Tribunal Electoral de Loja, Gerente del Banco de Fomento, Subgerente del Banco de Loja; rector del Colegio la Dolorosa, Jefe Provincial del IEES, Director de Diario del Mundo, rectora del Colegio la Porciúncula, Sebastián Valdivieso, Presidente de la Asociación de Empleados Municipales, director de la Opinión del Sur; Presidenta de la Unión de Mujeres Lojanas, presidente del Colegio de Abogados, y otras personalidades; es decir, lo más representativo de la colectividad lojana.

Los signatarios solicitaron se rinda justo y merecido homenaje al “eminente patricio y excelso intelectual lojano, Dr. Carlos Manuel Espinosa Espinosa, gloria de las letras ecuatorianas y apreciado maestro y guía de las juventudes”, nacido el dos de marzo de 1896 y fallecido el primero de abril de 1981.

En la petición, reproducida íntegramente en el acta respectiva, a la que tuve acceso gracias a las facilidades brindadas por la eficiente servidora municipal, Rosita Jaramillo, se destaca textualmente: “Carlos Manuel Espinosa Espinosa es acaso el personero mayor de las virtudes excelsas de la lojanidad. Estuvo a su servicio durante toda su vida desempeñando funciones importantes: diputado y senador por Loja ante el Congreso Nacional, Gobernador de la Provincia, Director del Banco del Fomento,  Fundador y primer Presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo de Loja; personero del Cabildo Lojano, vicerrector y profesor de la Universidad Nacional de Loja, donde enseñó derecho territorial y filosofía del derecho; decano y profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional; rector y profesor de literatura del Colegio “Bernardo Valdivieso” y del Colegio Mejía de la ciudad de Quito. Con su inimitable amor para el pueblo creó y fundó el Colegio Nocturno Leones de Loja, que tanto bien ha hecho al pueblo humilde. Durante toda su vida fue destacado y dinámico promotor de la cultura y el arte”.

Continúan expresando: “Cultivó y fomentó el arte dramático. Fundó el Teatro Universitario. Fundó y dirigió importantes revistas, órganos literarios de los que se destacan: “Bloque”, “Hontanar”, “Vida Nueva”, “Nuestro Tiempo”, “Fervor”, la “Revista del Colegio Bernardo Valdivieso” y la “Revista Universitaria”; además, “Mediodía” órgano periodístico de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo de Loja. Fue Miembro Honorífico del Grupo América y de la Sociedad Jurídico Literaria de la capital de la república.

Poeta y profesor. La mayor parte de su abundante producción literaria ha quedado inédita y sus coterráneos estamos en la obligación de publicarla. Entre estas obras están: “Poesías del Ayer Distante”; “Crepúsculos de Oro”, “Rosas Íntimas”; “Cuentos de la Tierra”; “Loja en la Poesía”, “Sin velas, desvelado”, “Memorias de un mal estudiante”, “Historia de la literatura de Loja”.

Pocos hombres como el Dr. Carlos Manuel Espinosa han pasado por la vida cumpliendo a cabalidad la misión de hombre integral. Su vida fue genuinamente ejemplar. Es una permanente invitación a todas las generaciones que vienen detrás de él para servir a la patria con fervor cívico con que él la sirvió; para servir a la juventud con la devoción que él la guio por caminos de superación.

Fue un hombre grande en la modestia, jamás alardeo de sus méritos; grande en sabiduría, sus doctrinas están vigentes a través de sus discípulos; grande por su bondad, los largos años de su vida fueron ejemplo de cordialidad y de afán de hacer el bien.

Varios de sus alumnos que más tarde han sido legisladores o ministros olvidarían quizá alguna enseñanza sobre filosofía del derecho, pero no las lecciones de aquello que es lo más valioso del hombre: la dignidad, la virtud, la bondad; de esta clase de docencia fue paradigma Carlos Manuel Espinosa.

Amó a la universidad como el hogar de espíritu y le dedicó toda su capacidad y sabiduría. Sabía, como pocos, que enseñar a la juventud es un apostolado, el más alto apostolado”.

En la parte pertinente de la petición reza: “Por el momento, como se ha terminado la construcción del parque del barrio San Pedro de Bellavista de esta ciudad, con el mayor fervor y respeto nos permitimos solicitar se dignen darle el nombre del doctor Carlos Manuel Espinosa al indicado parque y se consagre en el bronce a este eminente patricio lojano”.

La solicitud concluye con la siguiente invocación: “Hagamos algo por honrar la memoria del maestro sabio y bueno, del apóstol de la docencia, que a decir del doctor José Benigno Carrión “nos ha legado su ejemplo como estela luminosa y que aún se escuchan vibrantes, sonoras y luminosas las palabras del maestro en las aulas bernardinas. Aún su espíritu ilumina con lampos de luz la ruta a trajinarse por las nuevas generaciones. El pueblo lojano necesita que se le permita seguir esta ruta, y a esto obedece la presente solicitud, señor alcalde y señores concejales”.

El Concejal Luis Arturo Burneo felicitó el interés ciudadano por rendir pleito homenaje a un hombre ilustre y mocionó que la solicitud sea aprobada íntegramente, y se haga constar en el presupuesto de 1983 una partida para construir el monumento. La moción fue aprobada unánimemente por Vicente Palacios Burneo, María Burneo de Burneo, Marino Burneo Sarmiento, Jaime Celi Vivanco, Jorge Erazo Ledesma, José A. Carrión, David Tenesaca Trujillo, Eduardo Reyes Azanza, Gilbert Torres García, Gustavo Trueba Barahona y el proponente.

Con base a esa resolución se realizaron los trabajos de adecentamiento del Parque Carlos Manuel Espinosa Espinosa en el sector de San Pedro de Bellavista y se contrató la elaboración de un busto en bronce con una placa en la que constaba la siguiente inscripción:

“El pueblo lojano al recordado Maestro, notable Literato e insigne Patriota, Señor Doctor CARLOS MANUEL ESPINOSA. Resolución del I. Concejo Municipal de Loja de 26 de Octubre de 1982”.

Así se mantuvo el parque y el busto durante algún tiempo, a veces abandonado por el poco interés de los responsables municipales, como expresó un allegado. Hasta que cierto día a alguien en el Municipio se le ocurrió trastocar todo lo habido en el Parque Carlos Manuel Espinosa. Lo primero que se hizo fue desechar el nombre de tan ilustre lojano burlando la resolución del I. Cabildo de 26 de octubre de 1982, para llamarlo Parque Memorial de la Música. Luego, con pico y pala destruir el pedestal y llevarse el busto de bronce y la placa recordatoria a donde diablos sea. Es decir, en un momento de arrebato se ofendió la dignidad del “recordado Maestro, notable Literato e insigne Patriota”.

Cuando supe tan insólita decisión me vino a la mente el célebre pensamiento de Albert Einstein: “Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo”, decía.

En mi apasionado empeño de investigador histórico, dedicado por entero a estudiar, analizar y reconstruir el pasado a través de la investigación de fuentes primarias y secundarias, con el objetivo de comprender eventos, procesos y personajes históricos de mi Loja querida, me propuse indagar sobre el paradero del busto en bronce que se erigió en el Parque “Carlos Manuel Espinosa Espinosa”. Acudí a la Dirección de Obras Públicas Municipales para valerme de la generosa colaboración de Melina Carrión, a quien, junto con Rosita Jaramillo, expreso mi gratitud.

Melina Carrión me comentó que había recorrido todos los caminos posibles para lograr datos ciertos sobre el paradero del tantas veces mencionado busto, sin lograr ningún resultado.

Bien vale repetir lo que alguna vez manifesté: “Los habitantes de la ciudad estamos a merced de las decisiones municipales, que en algunos casos son meros caprichos”. En este caso, la decisión de truncar la posibilidad de un monumento que rendía público homenaje al orfebre de la palabra y consagraba la memoria de un eminente patricio lojano, fue parte de ese mezquino capricho. Pero también se irrespetó a los lojanos que admiramos la trayectoria de Carlos Manuel Espinosa Espinosa y la tenemos como guía y ejemplo por la grandeza de sus acciones, pensamiento y valores.