Nos ahogamos!!!

El invierno no termina

—pienso yo— que recrudece

nuestros días oscurece

más letal que gasolina.

Ya decía mama Tina:

el prolífico aguacero

me procura más dinero

con la venta de cantacho

a viejitos y muchachos

que lo beben con esmero.

Pareciera que es castigo

de San Pedro, despistado,

por los miles de pecados

del suscrito y sus amigos.

Causa pena y desobligo

la tragedia diluvial

en la Sierra, el Litoral,

el Oriente y otros lares

donde flotan los hogares

sobre el fango fantasmal.

El invierno molestoso

ha causado en estos días

mil destrozos en las vías

con deslaves espantosos.

Los derrumbes peligrosos

han cobrado muchas vidas,

han dejado adoloridas 

a familias impotentes

que reclaman vanamente

por su suerte mal parida.

San Isidro Labrador

no se inmuta, el gran pendejo,

ante cuadro tan complejo

que soporta al Ecuador.

Aboguemos con fervor

a través de una plegaria

ante santa Candelaria,

santa Rita, santa Juana

para ver si esta semana

cesa el agua victimaria.

Los problemas son variados

a raíz del aguacero,

mil caminos culebreros

y los ríos desbordados.

Además, enlagunados

muchos barrios campesinos,

los portales citadinos

y agostadas las cosechas

situación que nos despecha

y nos pone hasta mohínos.