Homo Deus: superar la muerte, hasta la vida artificial – X parte

 Por: Lcdo. Augusto Costa Zabaleta

La colección frenética de experiencias constituye la secuencia de la conciencia, a diferencia del alma imperecedera, la mente tiene muchas partes, cambian constantemente y no hay razones para pensar que sea eterna.

No podemos comprender todas las implicaciones de nuestra tecnología como la inteligencia artificial sin saber que es la mente; la ciencia dice respecto a la mente y de la ciencia en general: la ortodoxia actual indica que la conciencia es creada por reacciones electroquímicas que tienen lugar en el cerebro, y que las experiencias mentales cumplen alguna función especial de procesamiento de datos; utilizando IMRI (imagen por resonancia magnética funcional) electrodos implantados y otros artificios sofisticados, los científicos han identificado ciertamente correlaciones e incluso conexiones causales entre las corrientes eléctricas del cerebro y diversas experiencias subjetivas.

Solo observando la actividad del cerebro, los científicos pueden saber, si uno está despierto, si sueña o si duerme profundamente e incluso han conseguido relacionar neuronas concretas del cerebro con un contenido mental especifico; el cerebro es un sistema muy complejo, con más de 80000 millones de neuronas conectadas en numerosas e intrincadas redes, y cuando nubes de millones de neuronas (señales electrónicas) surgen las experiencias subjetivas, la interacción entre todas estas señales da lugar a algo más complejo que es la secuencia de la conciencia; pruebas convergentes indican que animales, no humanos, tienen los sustratos neuroanatómicos, neuroquímicos y neurofisiológicos de estados consientes, de conformidad a que el 7 de Julio del 2012, expertos mundiales en neurobiología y ciencias cognitivas, reunidos en la Universidad de Cambridge.

Solo los humanos se entienden así mismo como un yo perdurable con un pasado y un futuro; los demás animales viven en presente eterno, a necesidades momentáneas, y se cree que los impulsos de los animales, están impulsados por algún algoritmo no consiente; el ser humano obra por su racionalidad y los animales por su instinto; la gravedad es una realidad objetiva porque existe inclusive mucho más antes de que naciera Newton, en cambio la realidad subjetiva depende de mis creencias y sentimientos personales.

En el siglo XXI, la ficción puede por lo tanto, convertirse en la fuerza más poderosa de la tierra, sobrepasando a los asteroides caprichosos y a la selección natural, y para comprender nuestro futuro bastara descifrar genomas y calcular números y también descifrar las ficciones que dan sentido al mundo; todo comenzó hace unos sesenta mil años, cuando la revolución cognitiva permitió a los Sapiens empezar a hablar de cosas que solo existían en su imaginación, los espíritus, las hadas y los demonios.

Antes de invención de la escritura los relatos estaban restringidos por la capacidad limitada del ser humano; así pues la escritura ha contribuido a organizar sociedades enteras de una manera algorítmica; en las sociedades analfabetas, todos los cálculos y decisiones las tomaban en sus cabezas, y en las sociedades alfabetizadas la gente está organizada en redes; los escribas del antiguo Egipto, dedicaban su mayor tiempo a leer, escribir y calcular.

El lenguaje escrito pudo haberse concebido como un medio modesto, para escribir la realidad, pero gradualmente se convirtió en un medio poderoso para remodelarla.