Efraín Borrero Espinosa
Siendo oportuno con el empeño de hermandad puesto de manifiesto por el Consulado General del Perú en Loja, al presentar oficialmente la Quincena Cultural Transfronteriza Quipu, que se desarrollará del dieciséis al treinta de julio, días en los cuales delegaciones de Piura y Loja compartirán espacios culturales que incluyen la presentación de grupos de danza, la participación de escuelas de gastronomía para un festival culinario binacional, y una exposición de arte transfronteriza; así como el anuncio de crear en la parte alta de nuestra ciudad un gran mural que simbolice la hermandad entre ambos países, hago acopio de algunos aspectos mencionados con anterioridad, relacionados con la fraternidad binacional a través del tiempo,
Estos encuentros y eventos han sido varios en los últimos meses. Para citar algunos recordemos que hace pocos días una delegación de autoridades del departamento de Piura nos visitó con el propósito de impulsar un acercamiento orientado a fortalecer la cooperación turística entre Ecuador y Perú.
En septiembre de 2023 la Universidad Técnica Particular de Loja recibió a una delegación del Perú compuesta por alcaldes, académicos, representantes del sector minero y líderes comunitarios de áreas afectadas por la minería, para compartir sus fortalezas en materia de innovación y emprendimiento.
En enero del 2024, la plaza de San Sebastián fue escenario de un encuentro gastronómico binacional organizado por la Cámara Provincial de Turismo. Luego de tres meses, la Municipalidad de Loja y las correspondientes autoridades peruanas de Laredo, Tabacones y San Ignacio, suscribieron un convenio para impulsar proyectos turísticos, sociales y económicos; y, en agosto del 2024 se constituyó la Cámara Binacional de Turismo con la aspiración de que sea una herramienta para resolver problemas fronterizos,
Todos estos esfuerzos y cuantos más han habido a lo largo del tiempo, demuestran en forma evidente “que entre los pueblos de la región sur del Ecuador y norte del Perú existe una hermandad insoslayable que abona edificantemente al fortalecimiento de la integración fronteriza y a la consolidación de la macroregión Norperuana- Surecuatoriana, como expresaba Félix Paladines, haciendo notorio que “nos saca de la situación marginal que desde hace largas décadas hemos ocupado y nos coloca en el centro de un macroespacio con un potencial económico muy robusto”.
Félix Paladines, ilustre lojano que con su dilatada trayectoria intelectual promovió la cultura lojana, nos dejó un mensaje cargado de optimismo como consecuencia de la suscripción del acuerdo definitivo de paz entre ambas naciones, el veintiséis de octubre de 1998, en el Palacio de Itamaraty: “Los resultados de la integración se comienzan a sentir de manera muy objetiva: el flujo de turistas provenientes del norte del Perú es creciente; se dinamiza el comercio y, consiguientemente, la producción. Las posibilidades de aprovechar ese crecimiento real del mercado abren un futuro muy prometedor para esta región el país”, dijo ilusionado.
No podemos desconocer que la paz que hoy disfrutamos los pueblos fronterizos, que somos quienes hemos sufrido en carne propia la dura secuela del conflicto territorial, constituye un legado histórico de Jamil Mahuad. Esa paz ha generado tranquilidad para las inversiones y la prosperidad para ciudades como Macará y Zapotillo. Peruanos y ecuatorianos nos visitamos frecuentemente en medio de un ambiente fraterno y cordial para disfrutar de actividades turísticas, sociales y comerciales.
El intercambio comercial ha sido el soporte de nuestras relaciones. Tomemos en cuenta que para nosotros era imprescindible la ruta peruana, porque Paita, perteneciente al Departamento de Piura, contaba con un puerto fundado en 1532 y era considerado uno de los más importantes durante la época colonial. Muchos años después se puso en funcionamiento el puerto guayaquileño.
A través de Paita se transportaba hasta Callao y Europa la famosa cascarilla lojana, en cuyo negocio los piuranos se convirtieron en intermediarios. Se daba el caso que los negociantes lojanos entregaban cascarilla y los peruanos pagaban con finas mercaderías inglesas, lo que promovió otras actividades de comercio.
Esa conexión económica devino en relaciones familiares a través de vínculos matrimoniales. Alba Moya Torres señala que: “La penetración de los piuranos a las más importantes regiones abastecedoras de cascarilla de la Audiencia de Quito ocurrió en la época de bonanza que vivió cada una de ellas. La primera oleada de comerciantes piuranos se orientó a Loja en 1753. AI principio llegaron Manuel Mesones y Gregorio Espinoza de los Monteros, los mismos que permanecieron en Loja por cinco años. Luego llegaron Francisco Trelles y Juan Antonio Rendón”.
Años después, algunos peruanos decidieron adquirir predios rústicos en la provincia de Loja, particularmente en Sozoranga, en donde formaron sus familias y se radicaron para siempre; tal es el caso de los Mora y Samaniego.
En sentido inverso y con el mismo propósito, algunos lojanos se afincaron en La Tina, Suyo, Sullana, Piura y Abayaca en el Perú, como ocurrió con los Samaniego, Ramírez. Valdivieso, Sánchez, Burneo, Ojeda, Palacio, Borrero, González y Eguiguren.
El aporte que esos lojanos y sus descendientes brindaron al desarrollo de lo que hoy constituye el Departamento de Piura ha sido reconocido por los peruanos a lo largo del tiempo. Con relación a Suyo, un distrito perteneciente a la provincia de Ayabaca, en el departamento de Piura, el historiador peruano, Máximo Silipú Peña, dice: “A don José Félix Ojeda Jaramillo se le atribuye ser el fundador de este pueblo durante el siglo XIX, ya que él donó los terrenos donde hoy se asienta la ciudad de Suyo”.
José Félix Ojeda Jaramillo era un ciudadano macareño dueño de la hacienda Santa Rosa en Suyo; fue su primer alcalde. Igualmente ostentó ese cargo el lojano Segundo Alejandro Borrero Riofrío, en dos períodos.
Un caso destacable es el de Juan Vicente Eguiguren Riofrío, nacido en Loja el veintidós de julio de 1819, que se radicó en Piura y se constituyó en importante hacendado y comerciante. Ejerció la presidencia de la Junta Departamental de Piura y fue miembro del primer Directorio del Banco de Piura.
En su descendencia existieron ilustres peruanos diplomáticos y magistrados. El más connotado fue su hijo Luis Antonio Eguiguren Escudero que se desempeñó como Alcalde de Lima, Presidente del Congreso Constituyente y Presidente de la Corte Suprema de Justicia. Alcanzó la victoria en las elecciones presidenciales de 1936, que por razones políticas fueron desconocidas.
Algunas familias del norte del Perú descienden de lojanos, y algunas de Loja descienden de peruanos. En las localidades fronterizas es común la relación matrimonial entre parejas de Ecuador y Perú.
A lo largo del tiempo el empeño integracionista de los lojanos se ha puesto de manifiesto a través del establecimiento de ferias binacionales, como la de Macará en agosto de 1967 y el fortalecimiento de la feria de Loja en 1972 cuando los gobiernos de Ecuador y Perú celebraron el convenio que crea las ferias de Integración Fronteriza. En la relación cultural son varios los eventos que se han organizado anualmente en Piura, Sullana y Loja, para promover el folklore, las tradiciones y la gastronomía de cada lugar.
Sin embargo, no podemos hablar de aquella macroregión y de desarrollo turístico si no se atienen las necesidades básicas insatisfechas y el progreso de nuestros pueblos fronterizos, especialmente en vialidad. Desde el año 2007 se realizan encuentros presidenciales Ecuador – Perú en el marco del tratado de Itamaraty, pero lamentablemente los resultados se convierten en meras declaraciones.
No puede concebirse que hasta el momento no se construya en su totalidad el IV Eje Vial en el lado ecuatoriano, mientras que el Perú tiene una vía de primer orden y cumplió con la construcción del puente internacional en el sitio La Balsa. La integración con San Ignacio, Jaén y Cajamarca sería de mutuo beneficio turístico para Ecuador y Perú. Bien cabe decir que esa vía se ha convertido en el “cuento del gallo pelón”.
Es inadmisible que se haya abandonado la carretera Macará – Saucillo que conecta el cordón fronterizo. El ex alcalde de Macará, Alfredo Suquilanda Valdivieso, en sus numerosos artículos publicados en la prensa local y nacional clama atención a las necesidades de su querida tierra macareña, fundamentando sus argumentos con lo prescrito en la Constitución de la República y en la nula Ley Orgánica de Desarrollo Fronterizo. Insiste en la implementación de la zona franca como medio para su desarrollo económico; en la rehabilitación del aeropuerto José María Velasco Ibarra y en el equipamiento del Hospital Binacional de Macará.
Tenemos que alentar la integración fronteriza entre Ecuador y Perú con acciones edificantes, mirando la posibilidad de un futuro promisorio. El protagonismo que en ese propósito deben tener los señores asambleístas es fundamental, haciendo uso de su atribución fiscalizadora. Tienen que hacerlo sin temor, con valentía y pundonor; pero, sobre todo, con la dignidad que distingue a los lojanos.
