Numa P. Maldonado A.
El próximo 27 del presente mes, Julio Hidalgo González (Sozoranga 1925- Quito 2005), un ilustre y exitoso empresario lojano, cumple 100 años de su natalicio. A grandes rasgos, los principales hitos de sus 80 años de fructífera existencia, se pueden resumir así: a los 14 años, huérfano de padre y radicado en la ciudad de Loja, se convierte en el primer “pilar de apoyo” de su madre Zoila Luz González; en 1952 se gradúa de ingeniero civil y arquitecto en la Universidad Central de Quito, y regresa a Loja como Director de Obras Públicas del Municipio para devengar la beca que le había permitido graduarse de profesional. En 1954, contrae matrimonio con Olivia Barahona, licenciada en Filosofía y Sociología, con quien procrea cuatro hijos: Juan Francisco, Julio, Olivia Elvira y Fernando, y por corto tiempo trabaja en Quito en el MOP y como fiscalizador de obras. Mas tarde, para adquirir experiencia en el sector privado, se establece temporalmente en El Oro, trabaja en una empresa de construcciones y se dedica a faenas agrícolas productivas. Y, afianzado como constructor y productor, da el primer gran salto hacia empresario conformando la primera empresa con su esposa, y ejecuta contratos con gobiernos locales en estudios y obras viales. En 1960 regresa definitivamente a Quito y el 27 de marzo de 1969, constituye la empresa Hidalgo- Hidalgo Constructores (H&H), un reto a fases más amplias y diversas de empresa vial nacional dispuesta a competir con grandes transnacionales. En 1972, la incorporación de Juan Francisco Hidalgo Barahona, en calidad de socio y presidente, le otorga, a la primera constructora del país, nuevos aires visionarios, tanto, que la H&H puede extender sus servicios a países vecinos, como Colombia, Perú, Bolivia, Honduras, El Salvador.
¿Cuál es el gran legado de Julio Hidalgo González?
Se puede resumir en la Misión de la H&H: “Brindar servicios de ingeniería, construcción, mantenimiento y administración de infraestructura, con excelencia, oportunidad y responsabilidad social, mediante elevados estándares de calidad, preservación del medio ambiente, seguridad y salud ocupacional, para contribuir al desarrollo sostenible de nuestro país”.
En otras palabras: La H&H y otras empresas que manejó Julio Hidalgo González y hoy manejan sus descendientes, mantienen y por eso han logrado desarrollarse en términos adecuados, cuatro grandes principios, todos ellos impregnados de fundamentales valores éticos y morales. Principios y valores esgrimidos desde siempre por el gran líder y fundador: honorabilidad, eficiencia, cumplimiento contractual y respeto a las leyes laborales, particularmente a todos sus funcionarios, técnicos y trabajadores (En Ecuador, siquiera un centenar de técnicos y más de 3.500 trabajadores), que, precisamente porque disfrutan de buen trato laboran bien, con lealtad institucional y consciencia nacional.
En el país las grandes obras viales, de saneamiento y riego han sido ejecutadas por la H&H, y en Loja los proyectos viales Loja-Vilcabamba-Yangana, Solamar-Jimbilla , Pindo-Saracay, Loja-Oña; la pavimentación de las calles céntricas de la ciudad de Loja, el sistemas de riego Zapotillo… Pero, además, el espíritu humanista, con inocultable contenido de lojanidad del gran visionario, proyectó festivales de música lojana, encuentros internacionales de servidores de la empresa, publicación de relevantes obras de interés nacional y provincial como: Los Caminos en el Ecuador: Historia y desarrollo de la vialidad (2009), Loja: su patrimonio arquitectónico (2013), Nuestra Señora del Cisne (2017).
