Salud y alimentación un desafío gubernamental

Pese a la crisis que de todo orden sigue golpeando no solo a nuestro país sino también a Europa, Asia y América desde Canadá hasta La Patagonia, región geográfica en el extremo sur de América compartida con Argentina y Chile; así, tanto en el clima como se presenta en nuestro país ya sea con sequía que desabastece a varias provincias o sectores provinciales de agua potable como Quito que desde el pasado miércoles está sin agua potable debido a la rotura de una tubería que prestaba ese servicio a los habitantes del sur de la ciudad capital, esto es, la emergencia está afectando a más de 400.000 personas, que representan al menos el 13% de la población de la Capital de la República; algo similar sucede en la provincia de Manabí en Montecristi, Jaramijó y Manta no hay agua potable, el pasado 8 de julio la Alcaldía de Montecristi resolvió declarar el Estado de Alerta al cantón por la grave emergencia hídrica, ya que el 100% de la población conectada a la red pública quedó sin agua, es decir, al menos a 65.000 habitantes, ocasionando una situación crítica de abastecimiento y condiciones sanitarias que además de afectar económicamente a esos sectores se expande también en el campo de la salud; y aquí en nuestra ciudad los hogares están afectados parcialmente por cortes de agua y en algunos barrios que eso acontecía se efectúa la distribución del líquido elemento por los tanqueros del cuerpo de bomberos y la municipalidad.

En otro orden, es importante y oportuno tratar sobre la alimentación que constituye el cimiento fundamental para los habitantes del país en orden a la salud y si algún rubro como el actual que acontece con el arroz que tenemos en exceso para mantener los precios y poder exportarlo, si bien aún no nos hace falta, debido a los cortes de comunicación vial por deslizamientos de tierra en algunos sectores que esto sucede y pueden encarecer los alimentos es necesario que las autoridades oportunamente tomen las medidas que se requieren para evitar el castigo a nuestro escuálida economía.

En lo relativo a la salud este es un problema que no le encuentran solución; pues, tanto los hospitales del Estado así como el personal al igual que los del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social -IESS- que disponen de recursos económicos suficientes para adquirirlos y no lo hacen produciéndose un festín de las medicinas que desde hace mucho tiempo les repletan los bolsillos de los que realizan este inhumano, mezquino y despreciable negociado, amparándose en el contrabando de medicamentos que tiene una gigantesca diferencia de precios con otros países que las producen y que nadie explica a que se debe esto; pues, no hay justificación para estancarnos en producir muchos de los cuales no requieren de mayor innovación o alta tecnología como sucedió para combatir el COVID-19 que Cuba fue el único país que lo produjo en Sudamérica.