Vivir a plenitud las vacaciones

Las vacaciones son un espacio para el descanso, para la familia, para hacer una pausa en la cotidianidad de las actividades laborales, así, como para repensarnos como personas, como profesionales, como hijos, como padres, eso sí, sin claudicar principios y valores.

Para quienes tenemos una dependencia laboral sea pública o privada las vacaciones es un derecho y un privilegio, ya que, hay miles y millones de personas, primero que no tiene trabajo, por tanto, no gozan del privilegio, luego, hay miles y millones de personas y familias que dependen de su trabajo, de sus emprendimientos y que luchan sin cesar y agotadoramente los 365 días del año.

Al ser parte del grupo que bordea el 35% con trabajo adecuado y de afiliación y con derechos a vacacionar propongo algunas ideas para que en nuestra vida sean significativas.

  1. Organicemos el mayor tiempo disponible para nosotros mismos, para renovar y estrechar lazos afectivos en la familia, en la comunidad, con los amigos. El contacto con el otro fortalece el espíritu y las ideas.
  2. Estar de vacaciones, eso no significa que el día a día sea desestructurado e improvisado. Llevar un orden siempre en la alimentación, el deporte, la recreación, el encuentro familiar y el descanso.
  3. Aventúrate a explorar nuevos lugares es lo mejor que se puede hacer para desconectarse del ruido social, tecnológico que muchas veces nos genera estrés. No se trata de ir de viajes largos y costosos, basta mirar alrededor nuestro y encontrarnos que hermosos paisajes en pequeños rincones que nos hablan de identidad, historia, cultura y una naturaleza que se defiende y que acoge.
  4. Deja cuanto puedas las redes sociales y la navegación por el internet, muchas veces este ruido tecnológico nos roba mucho tiempo y lo más grave inyecta ideas nocivas, pesimistas y negativas que pueden corroer el espíritu. Hoy es más frecuente los llamados de atención por el abuso y mal uso de estos instrumentos que fueron diseñados para ser la fuente de entretenimiento por defecto cuando no se tiene que hacer o estamos desestructurados y muchas veces terminan perturbando la paz y tranquilidad mental y emocional.
  5. No se compare con nadie y usted haga su propio plan, ya que, alrededor de las vacaciones se levanta una gigantesca campaña de marketing que promociona lugares extravagantes y costosos como los únicos para disfrutar, cuando en realidad, lo mejor está cerca de ti, tu cantón, tu provincia, tu país. La decisión final la tiene cada uno y el estilo de vida que disfruta.
  6. No descuidar los proyectos personales, esos que son significativos para ti y que te proyectan, así no te limitarás a vivir únicamente en el día a día, sino que irás acumulando progresos y sabrás de lo qué eres capaz cuando tu trabajo habitual ya no te acompañe.
  7. Finalmente, hagamos de nuestras vacaciones una oportunidad para dar un paso atrás a lo que no nos permite crecer individual y socialmente, aprovechemos el periodo vacacional para replantearnos nuestras prioridades y posibilidades y que al volver a nuestro trabajo lleguemos renovados y comprometidos con mi deber profesional y compromiso institucional.

¡FELICES VACACIONES ¡