HOMO DEUS: SUPERAR LA MUERTE, HASTA LA VIDA ARTIFICIAL – XIII PARTE

 Por: Lcdo. Augusto Costa Zabaleta

La música es creada y juzgada por nuestra voz interior que no necesita seguir ni los ritmos de la estrellas ni las ordenes de las musas y los ángeles, porque las estrellas son mudas, mientras que la musas y los ángeles existen únicamente en nuestra imaginación, son entonces nuestros sentimientos subjetivos; y en ética el lema de los humanistas es: “Si hace que te sientas bien hazlo”; en política el humanismo nos enseña que: “el elector es quien mejor sabe lo que le conviene”; en ética el humano a si mismo dice que: “ la belleza está en los ojos del espectador”.

En la edad media bajo una absoluta imposición, se enseñaba a memorizar al pie de la letra las tradiciones antiguas, en la actualidad se enseña a los alumnos a pensar por sí mismos y a razonar, es decir el origen supremo del sentido y la autoridad reside en el ser humano, que se trasladó del cielo a la tierra; el mundo interior que habría sido hasta entonces un enclave insignificante de pasiones vulgares se hizo desmesuradamente profundo y rico; el cielo y el infierno dejaron también de ser lugares reales situados por encima de las nubes y por debajo de los volcanes, pasando a situarse como estados mentales internos.

La revolución científica propuso una formula muy distinta del conocimiento: Conocimiento = Datos Empíricos x  Matemática, esta fórmula o método científico del conocimiento condujo a asombrosos descubrimientos en astronomía, física, medicina y numerosas disciplinas más, solo con el inconveniente de abordar cuestiones de valor y sentido; sin embargo, el humanismo ofrecía una alternativa con una nueva fórmula del saber ético: Conocimiento = Experiencia x Sensibilidad; las experiencias son datos empíricos no están hechas de átomos, moléculas, proteínas o números; la sensibilidad, significa dos cosas, primero presta atención a mis sensaciones, emociones y pensamientos, luego permite que estas sensaciones, emociones y pensamientos influyan en mí.

En el siglo XIX Wilhelm Von Humboldt (uno de los principales arquitectos del moderno sistema educativo), dijo que el objetivo de la existencia es: “una destilación de la más amplia experiencia posible de la vida en sabiduría”, también escribió que: “solo hay una cumbre en la vida”, haber tomado la media en sentimiento de todo lo que es humano; según la filosofía china, el mundo se sostiene por la interacción de fuerzas opuestas pero complementarias; en la historia ninguna cultura ha concedido nunca tanta importancia a los sentimientos, los deseos y las experiencia humanas, como el humanismo.

El humanismo se escindió en tres ramas principales: La rama ortodoxa que sostiene que cada humano es un individuo único que posee una voz interior distintiva, y una serie de experiencias que nunca se repetirán, es un rayo de luz singular que ilumina el mundo desde una perspectiva diferente y que añade: color, profundidad y sentido al universo, por ello deberíamos dar tanta libertad a los individuos para que experimenten el mundo, sigan su voz interior y expresen su verdad interior; el libre albedrio individual debería tener más peso que los intereses del Estado; en el siglo XIX y XX el humanismo socialista, con matices socialistas y comunistas, y el humanismo evolutivo, que sostiene que el humanismo liberal esta equivocado.