Diego Lara León
Hace unos días coincidí en una reunión de negocios con queridos amigos. Uno de los temas que conversamos en la “sobremesa” fue el tema político electoral. Asunto del que no me gusta opinar mucho, por varias razones, entre ellas porque no conozco ni me interesa mucho el tema. Sin embargo, la conversación se centró en “la necesidad de “buscar nuevos líderes”. “Necesitamos nuevos líderes, queremos que aparezcan nuevos liderazgos”, se escucha decir en diferentes espacios de opinión.
En este artículo, y sin que nadie más que ustedes lo sepan, me gustaría contarles lo que pienso.
Mi experiencia me grita que los liderazgos exitosos “no caen del cielo”, ¡se construyen! y ¡toma años construirlos! Los liderazgos no dependen solo de quien lidera, depende también del equipo de trabajo que forma parte activa del liderazgo.
En el mundo empresarial un liderazgo exitoso se lo construye considerando varios aspectos:
El primer aspecto fundamental es la adaptación al cambio, persona o grupo de personas que tengan mucha resistencia al cambio están condenadas a fracasar. Ojo, tanto los líderes como liderados.
Los líderes efectivos no pierden nunca de vista la dimensión estratégica de su organización, el buen líder debe estar siempre al día en las noticias relevantes, avances, innovaciones, amenazas y oportunidades del sector de su negocio.
Un buen líder y un buen liderado analizan los aspectos cotidianos y los aspectos trascendentales de la empresa, ese análisis debe hacerse basado en datos, en realidades. Un buen líder no basa su criterio y sus posteriores decisiones en rumores, ni en noticias falsas, recordemos que un mal análisis nunca permite una buena decisión.
El conocimiento es fundamental, la improvisación debe ser la excepción, no la regla. Un liderazgo fuerte siempre está sintonizado con las necesidades del cliente y nunca confunde necesidad con demanda, tampoco queja con reclamo.
La optimización de recursos es parte importante de un adecuado liderazgo. Se debe cuidar cada centavo de la empresa, cuidado con exagerar o hacer “economía de cocina”, pero cuidado con ser “muy generoso”, los buenos lideres siempre hacen el análisis costo–beneficio.
La comunicación y el liderazgo van de la mano, el líder y los miembros del equipo deben hablar un mismo lenguaje y los mensajes deben llegar sin distorsiones.
Quizá la más importante habilidad que un líder debe desarrollar es la capacidad para solucionar conflictos y llegar a acuerdos mínimos. También un liderazgo exitoso delega y fomenta el trabajo en equipo, la clave es delegar actividades. Nunca se delega la responsabilidad, se la comparte, al igual que los logros.
Finalmente, el desarrollo debe verse reflejado en todos los niveles, tener clientes satisfechos es muy importante para la empresa, pero también es importante que los colaboradores vayan mejorando su calidad de vida. El crecimiento conjunto de la empresa y el equipo es la mejor forma de crear lealtad y compromiso.
Los líderes que caen del cielo, esos se estrellan. Los líderes buenos demoran años en construirse, basados en verdades, con conocimiento, pero sobre todo con alma buena.
@dflara
