PERSONAJES DE QUILANGA: Nelson Luna Briceño

Juan Luna

Quilanga 07 de agosto 2025

Fue un ser de luz, de ideas claras, coherente y causas comprometidas con su familia y con su pueblo, así me voy a referir a Nelson Romeo Luna Briceño, un ser humano multifacético que nació, creció y murió tempranamente en la tierra que el amó y que la bautizó como “el primer piso del cielo”, porque aquellos que aman su terruño perduran en la historia y son un testimonio de trabajo, de alegría y de paz que impulsan y motivan a conquistar los sueños.

Nelson Romeo Luna Briceño, nace un 27 de agosto de 1944 en el hogar de Juan Evangelista Luna y Carmelina Briceño, quienes procrearon 10 hijos: Melva, Dina, Ovidio, Nelson, Laura, Zoila, Juan, Ricardo, Tula y Virginia. Todos, bajo la tutela de sus padres agricultores recibieron la mejor herencia valores humanos y cristianos, junto a la educación primaria en las escuelas Manuel Carrión Pinzano y Francia.

Mientras trabaja con sus padres, Nelson Romeo, el cuarto de la familia crecía en disciplina y obediencia, el trabajo en la agricultura y ganadería era el sustento de la familia y todos aportaban. Desde niño fue extrovertido, alegre y lleno de chispa, su infancia estuvo marcada por un profundo amor familiar y una notable inteligencia y liderazgo. Conforme crecía y cumplía con sus obligaciones de estudio y trabajo, seguro que, con sus amigos y compañeros ya proyectaba su independencia, su familia y un profundo deseo de servir y emprender.

Como todo joven amiguero gustaba de las reuniones sociales, del deporte, del jolgorio y de conquistar a las jovencitas de su tiempo, allí, en ese ambiento conoció el amor de su vida, enamorado contrajo matrimonio con Francisca Rojas y fruto de ese amor nacieron Sharon Iliana, Juan Pablo e Ingrid Raquel.

Responsable consigo mismo y con su hogar constituido la madurez va llegando y con ella las ideas elaboradas en sus días y noches de ensueño de a poco se convierten en realidad.

Sus habilidades y competencias empiezan a ser vistas en la ganadería, el emprendimiento, la incursión en el ámbito y dirigencia deportiva, integró el equipo de líderes por la cantonización de Quilanga y finalmente un dirigente político con legítimas aspiraciones de representar a su tierra natal.

No me equivoco al afirmar que primero fue primero un gran ser humano, alegre y lleno de paz, servicial como el solo, muy querendón de su familia y respetuoso de las ideas. Luego, un ser humano multifacético. En su paso por la vida destaca como presidente de la liga deportiva, dirigente político conservador y social cristiano, tesorero de la Junta Cívica de cantonización en donde demostró integridad y honestidad en el manejo de los recursos económico, cuentas claras que merecieron el reconocimiento de sus compañeros de lucha y el GAD-Quilanga realizó un reconocimiento post-mortem.

Admiro hoy su ejemplo de emprendedor y tenacidad para los negocios. Nadie en su tierra nadie olvida que el adquirió la fábrica de colas a su primo Pablo Luna, su marca y sus sabores fueron nuestra delicia en la niñez. Luego puso su tienda de abarrotes y con ella entrega los productos de primera necesidad por mayor y menor en el pueblo y cada sábado recorría los barrios para dejar los víveres en las tiendas y familias, forjó también una pequeña granja de crianza y venta de pollos. En cada una de ellas dejó su sello de profesionalismo, entrega, excelencia e incansable vocación de servicio.

La muerte lo sorprendió trágicamente un 15 de febrero de 1992, apenas cursaba los 48 años de edad, estaba en la flor de la vida, pero Dios lo llamó en el mejor momento, estuvo preparado para su encuentro y murió siendo feliz, jugó carnaval en el barrio subo y Galápagos con sus amigos, con sus clientes, con el compañero de trabajo Jhony Briceño y murió en el carretero que tantos sábados recorrió.

Han pasado 33 años de su muerte, pero su recuerdo y su ejemplo está en la memoria de su familia y de sus coterráneos.