
La ciudad de Loja en los últimos tiempos ha soportado la escasez del agua por las constantes roturas de las tuberías, ante ello, la ciudadanía ha tenido que adaptarse a esta realidad. Ciudadanos han cambiado sus estilos de vida como lavar en los ríos, bañarse con una olla o balde e incluso comprar vajilla desechable.
Historias
Barrios como Ciudad Victoria, ubicado al occidente de la ciudad de Loja es uno de los sectores que sufre constantemente la escasez del agua.
La moradora Maritza Beatriz Morquecho relató en exclusiva para Diario Crónica cómo es su diario vivir. “Llevamos prácticamente 5 meses que no tenemos el líquido vital de manera continua. Hay veces que llega a la madrugada (01h00, 02h00 o 03h00) una vez por semana y a esa hora —en mi caso— me levanto a abastecerme de agua, lavar la ropa, limpiar la casa con la finalidad de llevar las actividades de forma normal”.
Cuando no llega el agua durante una semana completa, toca buscar en el centro de la ciudad. “Una carrera en taxi a Ciudad Victoria está a USD 3.50 o USD 4 porque la vía Villonaco sigue interrumpida y los carros tienen que dar la vuelta por la avenida Eugenio Espejo o el Plateado”, añadió.
En su caso ha tratado de comprar tanques grandes para cuando llegue el agua a su hogar tener mayor reserva o en el momento que los tanqueros les distribuyen; lo preocupante es que, el líquido vital de estos últimos días no es el mejor y sus hijos han empezado a enfermarse con alergias, dolores de estómago, entre otros, pese a que hierven el agua.
“Lavo la ropa algunas veces en casa de familiares y otras en mi humilde hogar a mano; para bañarnos utilizamos una olla o balde de agua por persona; incluso, he tomado la decisión drástica de utilizar vajilla desechable, para no desperdiciar el líquido vital”, afirmó.
Por su lado, María Puglla, habitante del barrio Carigán Centro, ubicada al norte de la ciudad, narró que cuando no cuentan con el servicio de agua potable, juntan la ropa de la semana y los días sábados en su vehículo van al río Jipiro a lavar. También todos los días en galones y baldes traen agua desde la estación norte del Cuerpo de Bomberos, el cual es utilizado para la alimentación, aseo personal y servicios higiénicos.
“Actualmente, sufrimos de la escasez del servicio más de una semana, al no contar con un automotor tuvimos que improvisar un pozo en un ciénego, a unos 150 metros desde mi casa, así como esperar la llega del tanquero que solo lo hace una vez cada 7 días”, recalcó.
Esta práctica se ha vuelto común y cada vez más repetitiva tras los cortes del servicio e insta a las autoridades a actuar por cuanto la salud de las personas han empezado a deteriorarse. Además la situación de las personas de la tercera edad —que viven solas en estos sitios— es preocupante.(I).
