Numa P. Maldonado A.
El próximo 5 de septiembre, primer viernes del noveno mes de 2025, se llevará a cabo una asamblea extraordinaria de accionistas del Banco de Loja, para decidir la fusión-absorción de esta entidad de servicios financieros por el Banco de Pichincha y, consecuentemente, su posible desaparición del mapa bancario del país.
Cabe señalar, en términos resumidos, varios antecedentes: 1) El Banco de Loja se creó en 1968, luego de cerca de una década de inagotable gestión asumida por varios lojanos visionarios (Vicente Burneo Burneo, Ángel Minos Cueva, Pío Oswaldo Cueva…), como Banco Regional de Economía mixta; 2) En su historia de más de medio siglo ha tenido cuatro gerentes: Oswaldo Burneo Valdivieso (gran impulsor de su desarrollo), Carlos Alberto Palacios Riofrío, Fernando Burbano (impuesto por el Banco de Pichincha) y Leonardo Burneo Müller; 3) Durante la gerencia de Palacios Riofrío, ingresó como accionista mayoritario el Banco de Pichincha al comprar acciones de la Fundación Álvarez Burneo administrada por los maristas, de la empresa azucarera Malca y de otros accionistas de menor cuantía, en sucres; 4) actualmente cuatro grupos de accionistas son dueños del Banco de Loja: en cifras aproximadas, sujetas a rectificación: Banco de Pichincha (56%), Consorcio de inversores extranjeros que radican en Vilcabamba (11%) y unos 700 accionistas menores (18%); 5) A lo largo de su historia, el Banco de Loja ha sobrevivido a varias crisis financieras nacionales (devaluación – dolarización 1998 – 2000, pandemia…) y hoy es una de las entidades bancarias más acreditadas y solventes con un puntaje de AAA+, superior al Banco que pretende absorberlo; 6) Además cuenta con un patrimonio cercano al un mil millones de dólares; 7) En 2014 el Estado emite una ley que prohíbe la compra de acciones de un Banco a otro Banco, y si así ocurre que las acciones adquiridas sean devueltas al Banco que las cedió o que desinvierta: norma incumplida en este caso por el Banco de Pichincha; 8) Según algunas referencias, por el año 2001,el Banco de Pichincha intentó por primera vez absorber a nuestro Banco Regional y hoy, lo intenta otra vez…a pesar de que legalmente no puede.
Ante esa situación ¿qué podemos hacer los lojanos? Muchas cosas. Primero: informar al gran número de pequeños accionistas y miles de cuentacorrentistas del Banco Regional de Loja, la verdadera y real situación de esta grave amenaza. Y, luego, con cabeza fría pero alto espíritu cívico y amor a nuestra tierra, dejando al lado mezquinos intereses personales o grupales, llegar a sensatos acuerdos entre los actuales dueños de esta emblemática institución, para impedir que desaparezca sin más. En otras palabras, luchar y exigir porque la ciudad de Loja, localizada en territorio fronterizo y poco atendido, siga siendo como ha sido y es, la matriz del Banco de Loja, una singular entidad creado por esfuerzo propio, que ha permitido a la ciudad y región salir apenas de su secular abandono e iniciar un Proyecto de desarrollo que nos llegue. Y, de una vez por todas, cortar para siempre los perversos afanes del centralismo financiero, sujeto al gran capital nacional, para que siga impulsando la desigualdad socio-económica del país (convirtiendo al Banco de Loja en sucursal bancaria periférica) y, con ello, su subdesarrollo y la vergonzosa marca de país tercermundista.
Y por cierto, hacer un UN EXHORTO A NUESTRAS AUTORIDADES, REPRESENTANTES Y CIUDADANÍA EN GENERAL (gobernadora, alcaldes, prefecto, asambleístas, universidades, gremios, partidos políticos…) a unirnos para defender la existencia del Banco de Loja, este gran hito de la memoria histórica de Loja y de su identidad. Y, hasta cierto punto, defender también nuestra menguada independencia económica y Libertad.
