Rumbo a las elecciones seccionales: el reto de una ciudadanía preparada

Luis Jiménez Tenesaca

Las elecciones seccionales en Ecuador no solo definen a quienes administrarán municipios, prefecturas y juntas parroquiales, sino que también marcan el rumbo de la vida cotidiana de millones de ciudadanos. Son las autoridades locales quienes deciden sobre el transporte público, el ordenamiento territorial, la recolección de basura, la vialidad rural, la seguridad comunitaria, y, en gran medida, la calidad de los servicios básicos. Por ello, prepararse como electores no es un acto accesorio, sino una responsabilidad cívica de primer orden.

La primera preparación necesaria es informarse con rigor. En tiempos de redes sociales, abundan noticias falsas, promesas vacías y campañas construidas sobre la emoción más que sobre la razón. La ciudadanía debe aprender a contrastar fuentes, revisar los planes de trabajo y exigir propuestas concretas y viables. No basta con dejarse seducir por discursos carismáticos o slogans bien diseñados; la gestión local exige solvencia técnica y capacidad de diálogo.

Un segundo aspecto clave es valorar la trayectoria y la integridad de los candidatos. La política local suele estar marcada por el clientelismo y las lealtades familiares o partidistas, pero votar por cercanía o por conveniencia momentánea es hipotecar el futuro colectivo. El escrutinio ciudadano debe dirigirse a los antecedentes de los aspirantes: su experiencia en lo público o privado, su comportamiento ético y su compromiso demostrado con la comunidad.

La reforma al Código de la Democracia de 2020 estableció avances significativos en paridad de género. Sin embargo, las alianzas electorales pueden convertirse en mecanismos para el subcumplimiento de la normativa paritaria. La ciudadanía debe, exigir no solo candidatas mujeres, sino mujeres con propuestas y capacidad real de incidencia, rechazar listas que ubiquen a mujeres en posiciones improbables de elección, vigilar que los distritos con mayor competitividad incluyan candidaturas femeninas genuinas

Asimismo, la ciudadanía debe superar el abstencionismo y el voto nulo como formas de protesta. Si bien son expresiones legítimas de descontento, en la práctica favorecen la llegada al poder de quienes mantienen estructuras políticas tradicionales, muchas veces poco transparentes. Participar activamente, votar con criterio y fiscalizar después de las elecciones son pasos indispensables para renovar la política local.

Finalmente, prepararse para las elecciones no termina en la urna. El verdadero ejercicio democrático exige vigilar, exigir rendición de cuentas y participar en los espacios comunitarios. La ciudadanía no puede delegar completamente su poder y luego desentenderse; debe convertirse en un actor activo del control social, en un contrapeso que recuerde a las autoridades que el mandato viene de la gente.

Las seccionales son una oportunidad para fortalecer la democracia desde abajo, desde lo más cercano a la vida diaria de cada ecuatoriano. La preparación ciudadana no se trata solo de votar, sino de comprender que cada decisión electoral construye el país de hoy y del mañana.