Por: Sandra Beatriz Ludeña Jiménez
En tiempos de dificultad dejemos de romantizar lo que llamamos emprendimiento, es por esto que hoy replanteo el tema acerca de “emprender en lo que apasione”, pues, no todas las pasiones son rentables, sobre todo porque quien define el mundo del emprendimiento no es la pasión, es el mercado, y hoy cuando al menos en el entorno local, atravesamos por momentos críticos económicamente, lo que se necesita es solución a problemas reales.
Desde esta reflexión debo decir que, luego de conversar con varios emprendedores lojanos sobre lo que les impulsa a seguir, me responden apuntando hacia lo que los mueve, en todos los casos es el propósito, en realidad conozco a gente aguerrida que han colocado su sueño al servicio de la comunidad y desde allí sirven al resto de personas.
Recuerdo al empresario Mario Campana Iñiguez, quién dejó los camiones del transporte pesado para dedicarse al sector de los helados, y opino que, con bastante visión empresarial, pues, se trata de una tendencia multimillonaria y en crecimiento a nivel mundial, impulsada por innovación de productos, diversificación de sabores, y expansión a mercados emergentes, o a nichos saludables. Al menos en nuestra localidad encontramos lo que es helados artesanales, industriales y “soft”. En fin, el mundo de los helados es amplísimo e interesante, pero, no me quiero centrar en aquello, sino ¿cómo es que un hombre empresario del transporte pesado, que trabajó más de treinta años entre camiones, transporte, choferes, repuestos, rutas y empresas rodantes, migró sus intereses hacia hacer empresa en el ámbito del ocio y la comida rápida?
Pues no es que los helados lo hayan apasionado, sino su visión empresarial que lo inclinó a mirar la solución a necesidades insatisfechas, pues, en tiempos de crisis los consumidores no tienen dinero para vacaciones, ni para comprar artículos suntuosos, pero sí para costearse una salida y disfrutar en familia de los maravillosos helados. Un cambio tan drástico permite ver que tenía entre sus razones, buscar servir a la comunidad, es decir, lo movía un propósito, y en una conversación confiesa, que lo hizo porque sus hijos son gente joven, que se mueve en ese mundo, y pensó en crear una empresa para que ellos la manejen.
No todos los emprendedores lo viven así, pues muchos se dejan engañar por el mandato popular “vivir de lo que apasiona”. El mundo cambia, las cosas cambian, hoy que todo está digitalizado, inclusive los seres humanos poco a poco vamos siendo desplazados por la Inteligencia Artificial (IA), por esto, lo que nos puede salvar es vivir en propósito. Cuando pensamos hacer algo para el otro, para el prójimo, y lo hacemos con sinceridad, allí está la magia, los caminos se abren, las puertas que antes parecían cerradas a machote son vencidas, y todo se allana a nuestro propósito.
Veo con sorpresa que en otras áreas también hay grandes transformaciones, así entre los notarios, encuentro a Vinicio Leonardo Sarmiento Bustamante, a quién visité en los días próximos pasados, ha dispuesto su notaría con sentido de propósito. Me encantó ver entre sus instalaciones, un pequeño museo: con el piano de Salvador Bustamante Celi, y algunos objetos como fotografías y más del lojano ilustre; a pesar que podríamos pensar que una notaría nada tiene que ver con museos, en este caso, esa visión disruptiva del doctor Sarmiento Bustamante deja apreciar cómo él sirve con sentido de propósito. He conversado con uno de sus matrizadores (asistentes del notario), y declara que dispuestos están a asistir, no solamente al notario, sino a cada uno de los clientes, que requieran salidas a las diferentes encrucijadas a las que nos lleva la vida.
Por otra parte, he visto con agrado como un amigo abogado y empresario Juan Medina Lozano promociona una manera de servir a la comunidad con propósito, pues, no sabia del Servicio Público para el Pago de Accidentes de Tránsito (SPPAT), y que él, como profesional del Derecho junto a un equipo de personas están dispuestos a guiar, asesorar y patrocinar, para darle a los afectados de accidentes de tránsito un apoyo real en momentos de incertidumbre.
En todos estos casos, la vida muestra con acierto que para vivir hay que servir, y que, para tener éxito, no es nada seguro “Vivir de las pasiones”.
