Antonio C. Maldonado V.
Desde el incompleto Gobierno de Lucio Gutiérrez en los años 2003 a 2005, se comenzó a plantear y analizar el subsidio a los combustibles y de ahí sucesivamente en la época Presidencial de Rafael Correa hasta la Presidencia de Lenin Moreno se continuo con el fardo al hombro al igual que Guillermo Lasso todo sin decidirse a enfrentar el reto popular de organizaciones indígenas como la CONAIE que obligó a Lenin Moreno a trasladar temporalmente la sede de la Función Ejecutiva a Guayaquil, lo que similarmente ha hecho el actual Presidente trasladando la sede Ejecutiva a la provincia de Cotopaxi, en cuya Gobernación está cumpliendo la labor que como Presidente Constitucional normalmente desarrolla en el Palacio Presidencial de Quito y que seguramente eso no se interrumpirá.
La eliminación del subsidio efectuado por el actual Presidente da un paso complicado en el camino lleno de ripio que obstaculiza el normal tránsito peatonal y especialmente el motorizado marca un tema de inflexión histórico que hará ruido en la política económica del Ecuador ya que representa, sino que su precio inferior especialmente en los países limítrofes convirtió al Diesel en una mercancía atractiva para las redes de contrabando problema que no se podía controlar y articulado por las redes de corrupción entre las zonas productivas internas y las de los países vecinos; algo en todo lo expuesto y que también tiene reconocerlo el Ejecutivo son las justas y legales preocupaciones de la ciudadanía sobre el impacto que esto ya comenzó a tener en el bolsillo de esa monstruosa cantidad de desocupados y también de los que ganan salarios mínimos con un incremento en el precio del transporte y consecuentemente encarecimiento de los artículos de primera necesidad que sigue siendo el fantasma que se incrusta a diario en grandes cantidades de ciudadanos obligados a que aumente la delincuencia; debiendo movilizar todos los recursos disponibles para que el colectivo nacional sufra los mínimos efectos en su escuálida economía.
El retiro del subsidio al Diésel le dará al Ecuador un alivio económico estimado entre 1,100 y 1,500 millones de dólares al año, sin embargo, el hecho de que el precio del galón pase de 1,80 a 2,80 dólares no evita que se sienta en el bolsillo de los ciudadanos; en los últimos 15 años Ecuador destinó cerca de 68.000 millones de dólares a combustibles, de los cuales el Diésel representa más del 40% y también no debemos olvidarnos que nuestra moneda y compras en el mercado es en dólares porque la época del sucre ya quedó en el archivo de la historia.
