Dr. Herman Jaramillo Ordóñez

Santiago Armijos Valdivieso

Para nadie es ajeno que una de las formas de grandeza de un ser humano es la superación permanente para ponerla al servicio del bien común. Ello, alcanza mayor dimensión, relevancia y perdurabilidad, en la medida en que el esfuerzo supera adversidades más grandes.

Seguramente, eso es lo que se ha pasado haciendo toda su vida el ejemplar jurista, docente y escritor, Dr. Herman Jaramillo Ordóñez, para entregarle a Loja, a la universidad, al foro jurídico, a sus alumnos y a sus familiares, un legado enorme de trabajo intelectual, educativo y de servicio público, en el que, para ello, no ha escatimado esfuerzo para derrochar acción, estudio, disciplina, lucidez y honestidad.

Doy fe de aquello desde que lo conocí en las aulas universitarias de la vieja Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Nacional de Loja, cuando se presentó como profesor de Código de Comercio para guiarnos a desentrañar, con afilada inteligencia y vocación de sembrador de conocimientos, los complejos vericuetos normativos del derecho mercantil.  

Más adelante, tuve la oportunidad de beber de sus rigurosos estudios en materia de derecho administrativo, plasmados en su obra Manual de Derecho Administrativo; sin duda, la más notable de la extensa lista de libros que forman parte de su prolífica labor como escritor de obras jurídicas. Tanto es así que, en varios foros jurídicos nacionales y locales, cuando se habla de derecho administrativo, la obra y el nombre del Dr. Herman Jaramillo Ordóñez están presentes y son reconocidas como referentes para aclarar y profundizar los complejos temas que lo integran.

Todo ello, en medio de su labor incansable como docente de la Universidad Nacional de Loja, en la que unió su vida y sus virtudes intelectuales a enseñar Derecho a cientos de jóvenes ilusionados en formarse como correctos abogados, bajo el cobijo de su ejemplo de recto vivir y de lúcido pensar.

Como era de esperarse, la extraordinaria calidad profesional del Dr. Jaramillo le permitió, luego de ser el triunfador indiscutible de un concurso nacional de méritos y oposición, ser designado como presidente del Consejo Nacional de la Judicatura, institución en la que dejó una clara estela de esfuerzo, capacidad y honestidad.

En justísimo reconocimiento a toda esa vida ejemplar e inspiradora para las nuevas generaciones, el 30 de agosto de 2025, el Municipio de Loja organizó un solemne acto en el que se rotuló, a título honorífico, la calle Herman Felicísimo Jaramillo Ordóñez en la urbanización 18 de Noviembre, situada al nororiente de la ciudad de Loja, con la presencia destacada del homenajeado y de muchas personas que se sumaron al plausible acto de honrar la personalidad de tan ejemplar hijo de Loja.

 Con este suceso, el pueblo de Loja, representado en su cabildo, no solo hizo justicia a un caso de vida íntegra, recta y ejemplar, sino que honró la memoria colectiva de los lojanos que han dado lustre y prestigio a esta querida tierra en la que siempre ha florecido el intelecto, las artes y la cultura.

Desde esta columna de opinión me sumo a la acertada decisión del Municipio de Loja de agradecer y reconocer la trascendental labor del Dr. Herman Jaramillo Ordóñez con la perpetuación de su nombre en una de las calles de la ciudad.

Al fin y al cabo, nunca debemos olvidar que: «La gratitud es la memoria del corazón”.