Numa P. Maldonado A.
…Al parecer por una decisión temporal de los directivos del mayor Banco privado del país que, como el mayor accionista del Banco de Loja, pretendieron el 5 de septiembre pasado, convertirlo en una sucursal provincial fronteriza… Pero esta decisión, que sin duda es una buena noticia pero ningún triunfo, no es un acto generoso. Se tomó porque la planta directiva del Banco Pichincha se vio obligada a tomarla por las circunstancias del momento (los afanes de un pez grande de engullirse a un apetitoso pez chico, como se ha dicho, siempre estarán presentes): el rechazo ciudadano a estas repetidas pretensiones; la buena gestión realizada por un entusiasta y patriota grupo de accionistas minoritarios ante la Superintendencia de Bancos y la Contraloría, y la negativa de otros accionistas a seguir vendiendo sus acciones al mismo Banco Pichincha, parece que les empujó a sus directivos a desistir momentáneamente de sus i apetitos (Esto lo inferimos, porque no existe ningún documento escrito que lo confirme).
Antes de seguir adelante vale resaltar cuales son los dos argumentos irrefutables que avalan la defensa del Banco de Loja, frente a los intentos de desaparecerlo: 1) Nuestro Banco, creado en 1968, como Banco Regional de economía mixta (con capitales institucionales y particulares), despegó bien, cautivó la confianza de sus clientes y pronto fue el motor del desarrollo provincial porque respetó los grandes principios de su creación, orientados más al servicio que a la ganancia, y entendió los anhelos y necesidades de sus numerosos clientes; y 2) las pretensiones del Banco Pichincha, violan el Código Orgánico Monetario Financiero, que en el artículo 399 numeral 1 y en la disposición transitoria vigésimo quinta prohíbe que una entidad bancaria directa o indirectamente sea accionista. El Banco Pichincha tenía un plazo que venció en 2015 para que pueda enajenar esas acciones (para que deje de ser accionista del Banco de Loja), pero no lo hizo y hoy, seguro de su larga impunidad, lo sigue haciendo: al momento ya posee el 58% de las acciones de nuestra entidad bancaria: 2% más en comparación al referente del 5 de septiembre pasado …
Todo esto significa que, a pesar de la aparente buena noticia, no podemos cruzarnos de brazos y, mejor, con ánimo positivo, diseñemos una buena estrategia que permita, en primer lugar, deshacernos lo más rápido posible de un incómodo accionista. Luego, que el 58% de acciones vacantes sean ofrecidas en venta pública y trasparente, para evitar que caigan en manos de testaferros y regresemos otra vez a cero. Y así, con adecuada promoción, logremos que lojanos de corazón y honorables se conviertan en los nuevos accionistas del Banco de Loja, para dedicarnos a fortalecer su filosofía, orientada al servicio, al desarrollo y a la eficiencia.
Estoy seguro que si nos unimos todos, si logramos que nuestras autoridades y representantes se involucren en esta noble acción, apartidista, y que todos aquellos compatriotas visionarios y generosos nos ayuden a mejorar esta institución lojana tan querida, los sueños por días mejores dejarán de ser utopía.
