Benjamín Pinza Suárez
Las buenas vías carrozables son el motor de desarrollo, adelanto y progreso de los pueblos porque dinamizan la economía, mueven el turismo, el comercio, los negocios, promueven los emprendimientos, a más de acortar distancias, de gastar menos combustible y poder viajar con tranquilidad y seguridad tanto en el día como en la noche, sin tener que estar esquivando baches, la tremenda polvareda, los derrumbes, las grietas, hundimientos de la calzada, los puentes en mal estado y un largo viacrucis más.
Lamentablemente, la vía Loja-Malacatos-Vilcabamba-Yangana- Valladolid, está en pésimas condiciones. Ya es mucho tiempo que se la ha abandonado a su suerte a esta vía, sin que, hasta el momento, ninguna autoridad nacional ni seccional se haya pronunciado sobre la responsabilidad que tienen que asumir ante el desastre en que se encuentra esta vía y el resto de vías de nuestra provincia. Y lo que más preocupa es el nuevo invierno que se nos acerca, con lo cual la situación se volverá sumamente crítica con el consecuente malestar tanto de los conductores, de los pasajeros, comerciantes y de todas aquellas personas que tienen sus negocios, quienes ya tuvieron que pasar por una temporada muy difícil ante los seis meses que duró el habilitar el tramo del sector de Nangora.
Esta vía es muy importante habida cuenta que tiene un flujo diario vehicular muy elevado y, más aún, los fines de semana se torna indispensable para el desplazamiento de muchos lojanos que tienen sus quintas vacacionales en Malacatos, Vilcabamba, Quinara y Yangana, a más de los turistas que, procedentes de otros lugares, se dirigen a disfrutar del buen clima y del encanto de estos atractivos y saludables valles.
Es hora de dejar de ver a un lado, de hacerse el quite, de superar la indiferencia y conformismo y ponerse la camiseta de Lojanidad para enfrentar con decisión y firmeza este insoportable abandono en que se encuentra no solamente esta vía, sino también la vía de integración barrial, los puentes que están en mal estado, la vía hacia el oriente, hacia la costa y hacia Cuenca.
Se requiere de decisión política para hacer frente a estas necesarias y urgentes demandas de la población y no estar esperando que vengan las elecciones para ver asomar a los ministros de obras públicas y más caravanas gubernamentales a lanzar un chagrillo de ofrecimientos engañosos y decir que ahora sí están preocupadísimos por la pésima vialidad cantonal y provincial, que tienen el presupuesto listo para pronto iniciar los trabajos que rediman a Loja de tanta incuria y olvidos. Todo suena bonito mientras se activa la campaña electoral; pero una vez que pasa la misma, solo nos quedamos con las clásicas mentiras y engaños a sabiendas que seguimos siendo unos auténticos lojanos, lojeños y lojudos.
